jueves, 25 de septiembre de 2014

EL ABUELO ONOFRE Y EL VALLE DE LOS SOLITARIOS -Relato-

Le llamábamos el abuelo Onofre porque era anciano, pues él no tenía nietos porque nunca tuvo hijos. Tenía los ojos azul lavanda y mirando hacia el valle comenzó a hablar como si las vistas le hubieran hecho recuperar la pulsión perdida…

“La belleza puede parar el tiempo y salvarnos…Me gusta ser alguien más, alguien desconocido y misterioso para todos…Mi refugio se sitúa en el alivio de la incertidumbre, nunca ninguna duda me ha parecido insoportable y siempre he escapado del automatismo habitual…Todo esto ha hecho que en mi vida bastante volitiva, haya existido una considerable agitación anímica, sin embargo siempre hay que abrir puertas mentales y crear sobre lo muerto…Y todo esto no es una simple existencia, es toda una gesta porque nuestras vidas están llenas de combates y nuestra psique está expuesta a poderosos depredadores…Dicen de mí que soy una persona insólita con una misteriosa tierra psíquica, y yo, con odiosa elegancia les digo: Plenitud, resistencia y sentido…

Todos mirábamos al valle igual que él, todos le escuchábamos atentamente y él no quitaba la vista del paisaje, continuó…

¿Qué por qué estoy solo?...Porque creo que si alguien quiere estar en tu vida hará lo imposible por formar parte de la misma, y creo también, que cuando regalamos nuestro tiempo a alguien estamos regalando algo que no recuperaremos jamás…Además, veo en la libertad un proceso de identidad de uno mismo y una posibilidad considerable de reconciliación y realización personales…Siempre he preferido esto a una mujer cara…Por eso estoy solo, por convencimiento real y personal…¡Y porque las mujeres al final siempre resultan caras!...
¡Es racionalidad práctica e histórica!”

Exclamó para finalizar con una sonrisa.

Nosotros, jóvenes e inexpertos reíamos al escuchar sus leitmotifs, reíamos y la fuerza genuina de su sonrisa, fruto del bagaje cultural y teórico acumulado por su sabiduría, nos hacía dudar, y yo sé que a todos, absolutamente a todos, esa duda existencial se nos hacía cuanto menos insoportable, y también sé que por ello, ninguno podíamos parar de reír al escuchar al abuelo Onofre.

Hoy, después de tantos años, de los cinco que disfrutamos de las vistas del valle y de su filosofía personal aquella hermosa tarde de primavera, tres hemos elegido la soledad, la cuarta ha optado por el matrimonio pues tiene mucho miedo a estar sola y el quinto amigo, vive en pareja aunque está y se siente solo…Onofre falleció hace muchos años…Falleció en completa soledad, sin embargo jamás en la historia del pueblo hubo un funeral tan multitudinario y sentido como el del abuelo Onofre.

sK


                                                    

jueves, 18 de septiembre de 2014

SIN RECURSOS

¡Malditos todos, ni me miráis!...Soy una mierda más en vuestras aceras, estoy por debajo de vosotros y desde mi nivel sólo puedo ver vuestros putos pies…Vuestro calzado…Zapatos limpios y relucientes de marcas y de diseño…Y cuando levanto mi cabeza de cabellos mugrientos y os miro, rápidamente retiráis la vista para que nuestras miradas no se crucen…Tenéis cosas más importantes que hacer; Ir al trabajo, al supermercado, a la farmacia, a desayunar con algún amigo en alguna cafetería de la ciudad, a compraros un vestido y un traje de novios, para reservar un convite de trescientos cubiertos en el mejor restaurante y así inmortalizar vuestro amor, vuestro jodido amor…Tenéis mucha prisa porque alguien os espera y una mierda como yo no va a estropearos el día, porque si nuestras miradas se cruzasen y pudieran permanecer estáticas y clavadas por unos segundos, tal vez milésimas de segundo, las consecuencias de mi apagada ojeada sobre vuestras conciencias serían implacables…Y tenéis demasiada prisa para daros cuenta de que no sois nada agradecidos, de que no sabéis valorar lo que tenéis, de que no podríais soportar encontraros un día como yo, viendo y mirando pies cautivos en calzados de diseño caminar raudos y veloces de huída…¡Sí!, huís porque no estáis preparados para asumir lo que yo represento y tampoco entra en vuestros cálculos que dentro de vuestro todo lo que más abunda es vuestra nada…Y nada de lo que siento, sufro o padezco, nada de lo que me ha sido despojado, nada absolutamente nada de lo que pienso, os puede ser ajeno, porque entonces no seriáis humanos y en caso de serlo, seriáis humanos sin recursos…Como yo…Mierda, basura y escoria, igual que yo.

sK


                                                                


jueves, 11 de septiembre de 2014

ACCIÓN DELETÉREA -Relato-

Ella acudió a su llamada…Él estaba sentado en su sillón preferido al lado de la pequeña mesa redonda y pegado al ventanal, desde donde veía pasar a los ejecutivos por las mañanas, a las madres con sus hijos para darles la merienda en el parque por las tardes y a las prostitutas que por las noches en el mismo lugar hacían felaciones en los coches por quince o veinte miserables euros…Desde ese ventanal también veía pasar los días, uno tras otro, unos días que estaban contados y eso era algo que comenzaba a provocarle insomnio, y no porque valorase su vida, sino porque estaba sintiendo algo que jamás había sentido, y por supuesto, este nuevo sentir le gustaba menos que su propia muerte acechante…
-      He venido lo más pronto que he podido, ¿te encuentras mal?
-      Como siempre, aunque hay algo nuevo.
-      ¿Vas a necesitar más dosis de morfina?
-      No, en absoluto…
-      Tú dirás…
-     Llevo cuatro días sin dormir…No me siento a mí mismo…Quisiera ser otro…Y eso significa dejar de ser uno el que es… ¡No es que desee la riqueza de otro, la mujer de otro, el coche o la casa de otro, la salud de otro, es que deseo ser otro!...-Mostraba gran nerviosismo al expresarse-

Ella no contaba con algo así, había pensado en alguna complicación más de su salud, bastante delicada y tocante a su fin como su propia vida, pero esto era peor.

-    No hace falta que digas nada, en tu rostro puedo verlo todo claro y no quiero una discusión ociosa contigo, fuiste mi gran amor y eres mi mejor amiga, así que no quiero razones poéticas y utópicas, ¡no más por favor!, sabes que soy un salvaje y que por eso pongo mis propias reglas. 
-      Pero ¿qué me quieres decir con todo esto?

Él se levantó de su sillón preferido, la miró sonriendo, abrió el ventanal de par en par y se sentó en el alféizar, ella se mostró inquieta…

-      ¿Qué estás haciendo?
-  Me estoy despidiendo de ti, gracias por todo y por tu ayuda incondicional durante mi enfermedad, te quiero, te he querido siempre y siempre te querré…
-      ¿Qué estás haciendo? 

Ella levantó el tono de su voz realmente asustada. Él echó su cuerpo hacia atrás abalanzándose sobre el vacío y se despidió con una sonrisa…

-      Adiós Celeste.

Ella corrió hacia el ventanal, se asomó por inercia, una tétrica y terrorífica inercia, y tras verlo contra el suelo envuelto en un inmenso charco de sangre reculó hacia dentro, se apoyó en la pared y fue dejándose caer con su espalda pegada al blanco tabique, y así, deslizando su cuerpo hacia abajo, se sentó en el suelo llorando desconsoladamente y empezó a creer que la razón era una construcción que se  hacía  sobre las irracionalidades, empezó a entender que por la conciencia desfilan estados contradictorios entre sí, empezó a entender a Charles Bukowski cuando decía que la muerte como el suicidio a veces parece voluntaria.
Y es que la alianza entre la vida y la muerte resulta en ocasiones una alianza impía que sólo puede acabar con una acción deletérea.

sK