domingo, 24 de julio de 2011

EL DOMINICAL: CRISTÓBAL

Eran las diez de la mañana y Cristóbal se dispuso a tender la lavadora, su primera lavadora en su primera casa, en la cual llevaba una semana viviendo, ¡por fin se había independizado a sus 30 añitos!…La convivencia con su madre había degenerado tanto...
De repente le cae una pinza, y entonces al seguir la trayectoria de ésta, se da cuenta de que el vecino de abajo es el mimo que trabaja dos calles más allá, justo en la plaza dónde Cristóbal suele desayunar los primeros de mes…Ahí estaba el disfraz de bufón brillante y radiante, secándose al sol, como nuevo…Cristóbal sonrió y le pareció divertido e inusual tener un vecino que se dedicara al mimo, y además que realmente lo hiciera bien, muy bien por cierto (rió al imaginar lo que su madre diría si se enterara del vecino que tenía)…Después de tender la ropa decide desayunar para intentar asimilar lo que la tarde anterior le había ocurrido…Simplemente, ¡ No podía creerlo todavía! …
Coincidió en el portal con una vecina cuarentona y  bastante atractiva, ella le preguntó si era nuevo y él le contestó que sí lo era…Llegó el ascensor y subieron los dos, Cristóbal cortésmente le preguntó que a qué piso iba, y ésta resultó ir a uno justo encima del suyo…En el trayecto ella empieza a buscar en su bolso algo, y de repente le cae un tul rojo, Cristóbal cortésmente se agacha y recoge lo que resultó ser un tanga lógicamente de tul y lógicamente rojo…En el breve trayecto de incorporación para darle a la vecinita lo que era suyo, ésta se ríe y le explica que  a ella le molesta llevar ropa interior, Cristóbal sonrió comprometido y a continuación ella le invitó a subir a su casa , alegando que se lo tomara como si ella representase al “comité de bienvenida” de la comunidad de propietarios…Lógicamente a Cristóbal le pareció estupendo porque seguro que a su madre no se lo parecería, y normalmente “lo que mamá desecha o rechaza, es bueno para mí” (pensó)…De repente la olor a quemado procedente del tostador le devuelve al presente, entonces un rápido y extraño proceso mental le conduce a su auto-determinación, por el hecho de haberse quedado con ese antiguo piso y en ese antiguo barrio, hecho que lógicamente su madre había sancionado y sentenciado con una de sus famosas frases lapidarias:“ Te arrepentirás”…Pero Cristóbal nunca se arrepentía de lo que hacía, porque todas las experiencias para él  tenían una polaridad, igual que su propia persona, lo bueno y lo malo, lo claro y lo oscuro, la fortaleza y la debilidad, lo espiritual y lo terrenal, y así hasta el infinito…El bien y el mal al servicio de la humanidad…

sK

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