domingo, 10 de julio de 2011

EL DOMINICAL: GUSTAVO

A Gustavo siempre le gustó su nombre, no era en honor a su padre sino en memoria de un amante de su madre, pero eso a él no le importaba, era un asunto entre cónyuges así que “eso” no era suyo…Físicamente no se parecía ni a su padre ni a su madre, pero eso tampoco le importaba, pues siempre se consideró un chico agraciado y las mujeres daban muestras de ello…Quizás el tal Gustavo era su padre biológico, pero ese detalle no ocupaba su mente, pues su padre siempre ejerció más o menos bien la paternidad, por lo menos no le ocasionó ningún trauma…Gustavo vivía al día, estudió medicina y filosofía, pero ninguna de las dos disciplinas sirvieron para dar respuesta a todas las preguntas que él siempre se hizo acerca de todo y nada…Eso era un tema que en el fondo tampoco le preocupaba, pues para él "el saber no ocupaba lugar"  y sus estudios le procuraron un buen trabajo con el que no se sentía realizado del todo, pero con el que pasaba agradables ratos de divagación,  y si había algo a lo que realmente Gustavo daba importancia era al hecho de divagar…Por eso nunca pudo tener una relación más o menos larga o seria, porque divagaba, y eso a las mujeres no les gusta en absoluto, y mucho menos cuando quieren asegurarse el porvenir con un “hombre de bien”...Gustavo divagaba con su jefe pues como nunca le iba a decir a la cara lo inepto que era, utilizaba sus circunloquios para sacarle de quicio…Divagaba con su madre porque ésta no sabía nada de su vida ya que no sabía escucharle, así que hacía circular sus palabras en forma de una elipse imaginaria (que solo él veía) para que ella se hartara y dejara de hacerle preguntas…Divagaba con su padre, pues aunque no le daba problemas y no le había ocasionado traumas, su padre en sí mismo ya era un problema…Divagaba con la vecina de enfrente, pues sabía que a ella le gustaba este arte y cuando tendía la ropa lucía un generoso escote para el goce y disfrute de la vista de Gustavo…Divagaba con el farmacéutico, con la chica del quiosco donde compraba la prensa diaria, con la panadera y con el cartero…Era querido y odiado pero nunca pasó desapercibido, divagaba para bien o para mal, en un momento dado o sin dar…Divagaba porque esa era para Gustavo la mayor muestra de que estaba vivo , porque para él no había nada claro desde sus inicios y hasta que llegara su final.

sK

2 comentarios:

  1. Divagar es materializar verbalmente el camino de la duda. Sin duda no hay camino , sin duda no hay verdad . No es relativismo , es que sin la duda y la divagación es difícil encontrar la puerta del conocimiento

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  2. Yo tengo algo de Gustavo...

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