domingo, 14 de agosto de 2011

EL DOMINICAL : AMALIA


Amalia nunca sabía diferenciar el azar de la suerte, ella nunca conseguía vislumbrar cuál era más poderoso de ambos. Nunca ningún hombre le había leído un poema o tocado el piano, pero para ella lejos del azar y de la suerte, las relaciones con los hombres no suponían un problema. Para ella la relación más complicada era la que mantenía consigo misma y además era la más importante, sin lugar a dudas…Amalia necesitaba recuperar su identidad casi constantemente; se dice que se necesita toda una vida para saber quién eres, Amalia pensaba que ya había agotado varias y que el proceso por el cuál atravesaba en la actual, era un proceso total y prácticamente karmático.
Había una idea que le tranquilizaba y le procuraba momentos de felicidad en su intimidad y ésta era que amor y amistad empiezan por “am”, ¡igual que su nombre!...Por eso había algo que tenía muy muy claro, a Amalia le gustaba mucho su nombre y por ello todos los días se decía a sí misma que éste era un buen comienzo…
Pero, ¿dónde estaba el final? .

sK

1 comentario:

  1. ... Y qué importa dónde esté el final!! Lo importante es el camino... Ya contaba a su favor con algo que no cuentan otros: el comienzo de su nombre! y en verdad ya es un buen comienzo...

    ngp

    ResponderEliminar

Si te apetece puedes expresar tu opinión.