viernes, 2 de septiembre de 2011

MUERTE DE UN FILÓSOFO -Relato-

Ahora que me falta su dialéctica comienzo a entender el verdadero significado de sus enseñanzas... Recuerdo que cuando me habló de su doble vida no le juzgué, quizás esperó el momento oportuno, quizá sabía que yo necesitaba un periodo de apertura del pensamiento o tal vez lo que realmente sabía es que jamás le juzgaría...
La lluvia caía violentamente provocando un son acompasado que a través de los cristales y junto al chisporroteo del fuego amenizaba la invernal velada de la mejor de las maneras posibles. La cena resultó exquisita pero copiosa, así que por unanimidad decidimos tomar el café en la zona asignada al salón, en los sofás frente al hogar y a la luz de un antiquísimo  candelabro de cinco brazos... Pensaba mientras jugaba con el humo del último cigarrillo del día, que en cualquier momento Poirot aparecería haciendo conjeturas, apoyado en la repisa de la chimenea, fumando con su pipa y buscando la pista más clara.
Sin embargo, la evidencia era otra, aquella noche iba a ser su noche... La misteriosa mujer de negro, de guantes de encaje y mirada profunda tocaría a su puerta para llevárselo con ella de manera irrevocable y tristemente definitiva. Pero antes le dio tiempo a hablar del amor, la verdadera amistad e incluso esbozó algunas pinceladas de su pensamiento acerca del sentido de la vida, teniendo su muerte tan cercana... Cuando tuvo lugar el desenlace acababa de retirarse a su dormitorio y sus últimas palabras dirigidas a mí sonaron a despedida:

-“Hay que acostumbrarse a creer que nada hay que esté enteramente en nuestro poder, sino nuestros propios pensamientos”.(Era un fiel admirador de René Descartes).

Y con una leve y sabia sonrisa, se disculpó ante los presentes dando las buenas noches, una vez llegó al umbral de la puerta del salón se giró y de nuevo me sonrió, le correspondí con un guiño de ojos y desapareció lentamente acompañado de su esposa, en breve oímos los gritos desesperados de ella... Nos acercamos rápidamente al dormitorio, yo sabía que éste era el fin... Su cuerpo yacía apaciblemente en su lecho y su rostro agotado, dibujaba una leve y sabia sonrisa... Besé su frente aún caliente, cogí por última vez sus manos y quise pensar que más tarde o temprano volveríamos a encontrarnos…

sK


                                                   

                                       



6 comentarios:

  1. Por fín apareció ella en un post, me encanta... Hoy mas que nunca, podría (sólo de forma aparente) ser esa mujer. Ayer me corté un flequillo que me asemeja mas a "Miércoles" de la familia Adams que a la Marieta mas infantil... Jajajajjajajajajjajaajajjaajjaa!!!!!

    Risas a parte, Descartes, gran filósofo donde los haya tenía muchísima razón. Los pensamientos son lo único que está en nuestro poder eternamente, ya que ellos dependen enteramente de nosotros. Del tiempo que queramos alimentarlos y de la importancia que queramos asignarle en nuestra escala de valores...

    Me ha gustado mucho tu mini-historia. Un placer como siempre, Sofya...

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  2. Como siempre Marieta, me alegra que te haya gustado...Gracias...
    Un abrazo.

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  3. Muy ocurrente el comentario de Marieta y su "nuevo look".... para unos "ella" vá vestida con guantes de encaje negro y para otros recuerda su imagen con el flequillo cortado!! muy bueno!! ja, ja,ja,... ¿Dónde quedó aquella figura de la guadaña?... Para que luego digan que además de propio, el pensamiento no es libre!!

    ngp

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  4. ¡Oh! ¡Qúe bueno! Poirot, no puedo evitar rememorar dos libritos que leí, Diez Negritos y Asesinato en el Orient exprés, cuántas cosas vienen a mi cabeza leyendo este fantástico blog.

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    1. Fantástica me parece la idea de que con las lecturas tu cabeza rememore.

      Un abrazo!

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