lunes, 3 de octubre de 2011

EL CUERPO MENTAL -Relato-


En el mismo día de su funeral se dio cuenta de que ella no era su compañera del alma, sino su compañera de celda...
Durante el sepelio rondó alrededor de su propio cuerpo para intentar volver a poseerlo, pero todos sus esfuerzos fueron vanos, estaba muerto…Salió rápidamente de la capilla hacia la recepción del Tanatorio y quedó inmóvil plantado delante del espejo, no podía verse reflejado en él y además no tenía sombra…Sintió desfallecer de la impresión…Volvió a entrar en la capilla y al verle supo que él no era su mejor amigo, sino la pareja de la que hasta ayer era su mujer…El resto de los asistentes parecían algo afectados, aunque no tanto como él hubiera deseado, ¡deseado, porque imaginar, nunca había imaginado ésta situación!...Sin casi darse cuenta su conciencia le llevó a un proceso cercano a lo que se conoce como juicio, y eso es lo que resultó ser, su Juicio Final…Entonces comprendió todo el daño consciente e inconsciente, directo e indirecto que le había procurado a sus seres más cercanos, porque queridos no podía plantearse que lo fueran : “¿Lo que les hice no se le hace a las personas queridas verdad?”…Nadie respondió a su pregunta, no había nadie, el Juicio no era como le habían contado, el Juicio era un examen de conciencia que individualmente el fallecido llevaba  a cabo en las horas posteriores a su muerte física, y según fuese el resultado de ese trabajo mental, se convertiría en un fantasma o pasaría a la sala en la que se le asignarían nuevos padres para una reencarnación.
Justo antes de introducir el féretro portador de su cadáver en la tumba, su madre pidió abrirlo... ¡Nueva oportunidad para recuperar la fusión ansiada!, pero su cuerpo físico se escapaba de su alcance irremediablemente…
A lo largo de las semanas siguientes experimentó la sensación de estar muerto: en la mesa ya no había hueco para él en las comidas, no podía tocar ni ponerse sus pertenencias y además todos estaban empezando a donarlas o regalarlas para hacerlas desaparecer, cuando intentaba acercarse a sus hijos o decir algo nadie le contestaba, no le sentían…Y ella parecía haberle olvidado en compañía de su mejor amigo, además hablaban de la relación extra-conyugal del esposo fallecido, algo que él pensaba que no se sabía y que al parecer sabían hasta sus hijos, los cuáles además aceptaban la relación de su madre con el amigo de su padre desaparecido…
De vez en cuando se acercaba a la playa pero sus pisadas no hacían surcos en la arena…
Con la ligereza actual que le había procurado el desprendimiento de su cuerpo físico levitó tan alto como pudo y elevó su triste voz insonora al firmamento…
“¡No quiero estar muerto!”… Pero lo estaba…
“¿Porque les hice tanto daño?”…Pero lo había hecho…
“¡Soy el único responsable!”…Lo era…
“¿En qué me voy a convertir?...Y se convirtió en un fantasma…

La noche en que se me apareció me contó esta historia que os transcribo, su historia… Vino desde el más allá para decirme que iba muy deprisa con el coche, y sentado en el asiento del acompañante, con mi coche parado pues frené en seco de la impresión, me aconsejó que llevase una vida armoniosa, que diera mucho amor, dicha y paz a todos mis seres queridos…Me dijo que su vida fue tormentosa, que su muerte en accidente de tráfico fue igual y que después de ésta, su cuerpo mental no lograba encontrar el descanso debido a su mal hacer y a su mala conciencia…Me dijo que quería una oportunidad y que estaba trabajando en ello…Me dijo que gracias  a la oportunidad que me había otorgado a mí con este aviso, posiblemente y después de muchos años vagando  pasaría en breve a la sala, la famosa sala de asignación de nuevos padres...
¡Muchas gracias, y suerte desde dónde estés querido y solitario  fantasma!...

sK


                                                                 
                                                                                                       

2 comentarios:

  1. Muy bien! muy bueno! te sigues superando" qué imaginación la tuya!

    Muy curiosa y original la presentación del Juicio Final, como un examen de conciencia con uno mismo, siendo tú mismo el Juez y Jurado, aparte de la victima (y/ó acusado) de tal juicio..

    Creo que la mayoría de las veces somos nosotros mismos nuestros más severos jueces, así que, cuando llegue ese último, ya estaremos acostumbrados a nuestro juicio, aunque otra cosa son las penitencias...

    Lo de los fantasmas, es otro tema distinto porque yo conozco unos cuantos que no veas si les gusta presumir de sus "sábanas y cadenas" ja,ja,ja,....

    ngp

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  2. Gracias por tu valoración, me anima mucho para seguir escribiendo ngp...
    Un beso.

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