lunes, 31 de octubre de 2011

EL TREN DE LAS CARENCIAS -Relato-

Siempre me gustó el tren, me relaja, me tranquiliza con su movimiento casi inapreciable y así puedo pensar… A mi lado viaja un hombre negro, está escribiendo todo el rato, yo voy leyendo mi último libro, una extraña adquisición del rastro, me relaja tanto leer en el tren…De momento el señor empieza  a prepararse, me mira y me sonríe, yo hago lo propio y le lanzo una de mis sonrisas más modosas, en breve se levanta y me dice:
- Bueno señorita yo bajo en esta parada y esto es para usted.
Alarga su mano y me entrega un papel, al parecer el que estaba escribiendo, yo me quedo un poco parada, así como sorprendida, él al ver mi gesto añade:
-  Lo he escrito durante el trayecto, tal vez le guste leerlo.
Sonríe, sonrío y exclamo enérgica:
-  ¡Seguro que sí!...Gracias.
- Buen viaje señorita, ¡ah! el título póngaselo usted…¡Feliz trayecto!...
 Este es el manuscrito de aquel señor negro:
Son  carencias afectivas y efectivas las que nos rodean...Aquel hombre ya maduro casado con hijos y profundamente enamorado de la  mejor amiga de su esposa, aquella mujer soltera y siempre enamorada de su cuñado, aquel anciano que perdió a su amor mientras compartía su vida con otra señora, aquella anciana a la que de joven sus padres entregaron como “trofeo” y en agradecimiento a un hombre ya mayor, que en época de guerra abasteció a su familia de alimentos y que además no pudo darle descendientes... Todos, en mayor o menor medida sentimos un vacío existencial que no sabemos o no queremos llenar…Necesitamos el poder para que no nos sea indiferente, el valor para afrontar con sabiduría el dolor que ocasiona la carencia, pero sobre todo la serenidad oportuna para superar y soportar la tristeza de esa soledad que sin remedio, otea casi constante y cíclicamente por los rincones del alma... Necesitamos lucidez cuando nuestras fuerzas flaquean y poder comprender lo incomprensible cuando sin saber cómo, todo se desvanece y algo en nuestro mundo interior se rompe… ¡Aunque mañana surjamos y remontemos de nuevo como el ave fénix!...¡Que ocurrirá!...
Necesitamos el poder para diferenciarnos del resto, sentirnos renovados y realizados, ¡Algo o alguien que nos rescate de esta vida desatinada, absurda, ilógica y aberrante que nuestra especie se obstina en vender como un paraíso maravilloso!, ¡ Algo o alguien que nos rescate de esta penitencia, pues desde este prisma obtuso sólo podemos apreciar la futilidad de unas acciones,  que lejos de resolver distraen y en el fondo debe ser fácil, natural o posible, una amnistía con nuestras propias emociones, con nuestro sentir!...
Yo sé que podemos y que a  veces necesitamos recorrer las calles solos y sentir, y sentirnos, y amar, tal vez hasta amarnos...Yo sé que podemos conocer y reconocer nuestras emociones...Yo sé que podemos morir todas las noches, yo sé que podemos interpretar a la perfección este absurdo lenguaje de signos petulantes, que constituyen nuestro código de comunicación...Yo lo sé...Pero… ¿Qué sentimos, con quién soñamos, a quién amamos?...¿Qué siento, con quién sueño, a quién amo?... 

sK


                                                                       

                                                      

 

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