martes, 18 de octubre de 2011

EL VACIO IRREFUTABLE -Relato-

En su mente los recuerdos yacían en la más profunda de las simas de sus hemisferios. Se agolpaban en un almacenaje involuntario y contradictoriamente provocado; consciente y subconsciente en una mutua comunión, en una especie de concordia pactada silenciosamente,fruto del azaroso destino que caprichoso le propinó con un profundo dolor inmerecido.
Mientras tanto su existencia oscilaba entre un caótico desorden y un orden patológico capaces de confundir a cualquiera que osara penetrar en su vida particular sin sentido aparente y que sin embargo para ella, reunía todos los requisitos necesarios en su afán por evadir la realidad, la realidad de un mundo que no sentía como suyo.
En esos intervalos de lucidez, efímeros como una estrella fugaz sentía enormes deseos de llorar, y sólo cuando su mente regresaba de nuevo a ese espacio sin sentido para el resto, ella renacía y encontraba el sentido  a su existencia…Vivía alternando cordura con locura y su espíritu a descompás alteraba el orden de los acontecimientos en un intento de protegerla de la toxicidad proveniente de la realidad colectiva, del mundo que le había tocado vivir y que ella se negaba a asumir como suyo…De vez en cuando, su mirada cautiva flotando en la nada la aproximaba hacia una extraña felicidad que sus labios dibujaban con una leve pero significativa sonrisa…Pensaba cosas que nadie podía imaginar, pensaba cosas bellas inimaginables para cualquier “vulgar” ser pensante…Sin embargo su particular estado le permitía acceder a lugares recónditos e impenetrables para el resto, porque ellos no la comprendían y en el fondo eso era lo que menos le importaba….
Observaba en silencio a sus visitantes que hablaban ya sin esperar  un intercambio por parte de ella, y veía como se miraban entre ellos y negaban con sus cabezas…Esto le hacia sentir mucho mejor, porque ni quería, ni necesitaba la aceptación del resto; sabía que poco podrían aportarle, por ello se negaba a hablarles, incluso a veces se permitía el lujo de no mirarles ni tan siquiera mientras le hablaban, lo hacía inconscientemente desde su conciencia…Y lo hacía muy bien…
Después se levantaba de su silla en silencio, sin mirarles y entonces se alejaba a su habitación ante la  perpleja mirada de aquellos…En el trayecto pensaba en su mala suerte, en la de ellos y en lo dichosa que ella se sentía en ese mundo que a partir de la tristeza, la incomprensión, el dolor y la soledad ella misma creó como solución que no alternativa, a la desgracia de habitar en un planeta realmente patético y tremendamente cruel como el que le había tocado vivir…
De vez en cuando recordaba con total claridad y lujo de detalles aquel rostro del único ser maravilloso que fue capaz de comprenderla a la perfección, pero que la abandonó irremediablemente en el transcurso de  una noche de espesa niebla y lluvia torrencial…Se fue sin despedirse, pero en el fondo ella sabía  que él hubiera sido incapaz de hacerlo…Ella sabía que él nunca se hubiera despedido porque siempre habría permanecido a su lado…Siempre…Pero eso sólo lo sabía ella…
En ocasiones y a modo de flash volvían a su memoria imágenes de aquel tierno retoño fruto de un amor verdadero como pocos…Estas imágenes bloqueaban el lógico transcurso de su metabolismo y normalmente una chica vestida de blanco acudía a toda prisa y le inyectaba el veneno que sin remedio corría por sus venas…Ella lloraba y chillaba…Aquel rostro gélido y amoratado ….Aquel pequeño cuerpo inerte en la cuna…Y después el veneno…Un sueño envenenado que no podía asumir por ser antinatural, porque ella no quería eso…No…No lo quería…Y volvía el blanco ataúd, la tierra golpeando la madera y aquella cala blanca que ella besó y lanzó como símbolo de la parte más importante de su vida y sentir, que aquel día también enterró…
Y volvían de tarde en tarde… Y a continuación más veneno…Y después tristeza…Tristeza y mucha soledad…
Sin embargo no le hacían daño…Ya no…Ni la tristeza ni la soledad…
Sí el veneno…Era capaz de sentirlo cada vez que lo introducían por sus venas, podía sentir el recorrido de esa maldita sustancia que la reducía a la mínima expresión y le hacía sentir como si estuviera enterrada…Igual que la cala blanca…Igual que su bebe…Igual que su único amor verdadero…
A veces podía desconectar de todo y no le afectaba, sin embargo era entonces cuando los recuerdos se agolpaban en su mente y le transmitían emociones olvidadas o arrinconadas que le hacían llorar…  Entonces sólo entonces ella quería morir e irse para siempre, pero sólo entonces, porque el resto del tiempo vivía bien ensimismada en ese mundo creado para la ocasión, para la oportunidad que su madre le brindó trayéndola al mundo y que ella disfrazó en su afán de hacerla más llevadera.

sK


                                                 

                                     
                                      
                                                                 

                                                                                                                                                                       

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