martes, 22 de noviembre de 2011

DESDE LA MONTAÑA RUSA DE LA VIDA

Con las posaderas de nuestro sentir y nuestras emociones aferradas a los vagones de la montaña rusa de la vida, nos sometemos a los más extravagantes y radicales altibajos que nos hacen pasar de las más grandes pasiones a las situaciones más estresantes y de fatal ansiedad posibles e inimaginables.
Subiendo y bajando a una velocidad de vértigo se nos escapan detalles que podrían servirnos para sobrellevar el acusado ritmo de la marcha, sin embargo vamos arriesgando temerosos e improvisando, y es en ese riesgo temeroso donde podemos apreciar e intuir lo inevitable...
Entonces, una vez subidos en la montaña rusa ¿qué estamos evitando cerrando o tapando nuestros ojos?, ¿qué estamos evitando cuando vislumbramos desde arriba una caída inminente y entonces gritamos?...¿Evitamos lo inevitable?...¿Tal vez creemos que podemos evitarlo?...

sK


                                                   



                                                    

                                       


                                      

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