jueves, 17 de noviembre de 2011

PENSAMIENTOS FEMENINOS EN CASCADA -Relato-

La semana pasada dimos la bienvenida a un nuevo fotógrafo... Cuando menos lo espero aparece rápido y fugaz como un hombre duro, de gesto impasible marcado por alguna herida fruto de un pasado agitado sentimentalmente hablando (¡seguro, mis suposiciones no pueden fallar, nunca lo hacen!).Pues todo esto se me ocurre cuando pasa ante mí con esos andares desordenados y locos de huida...Una huida intencionada pero no deseada en el fondo, una huida simbólica fruto de su conducta antisocial. Salta a la vista que el futuro no le preocupa en absoluto, diría yo que su bandera es la filosofía del Carpe Diem...Todo a su manera, a su estilo, incapaz de adaptarse a alguien, de cambiar su vida en favor de la estabilidad ansiada en nuestra sociedad...Con un concepto negativo de las instituciones del matrimonio, la familia, la religión, la política o la economía, es decir de todos los sistemas  básicos que componen la gran estructura social.
Pienso que todo esto no es negativo, aunque los extremos nunca son recomendables y si algo destacable hay en su misteriosa actitud radical, es la anomia como estado vital y por supuesto, una composición mental inaccesible, cortante e inoportuna (¡seguro!). Pero también un aura de sencillez y sensibilidad le envuelve de pies a cabeza, un altruismo innato hacia los más vulnerables, una sensibilidad especial...Todos acuden en su busca, él se deja querer, claro está a su manera; Muy fácil de conocer pero muy difícil de acceder...Muestra indiferencia ante todo ¡cualquier cosa o ser es válido para ello!, interesándose realmente por todo, por todos y especialmente por mí (pienso o quiero pensar que es así)... Parece lógica y congruente la idea de un conflicto interior, expresar lo que uno siente causa estrés y ansiedad, soledad... Y él siempre va solo... Pasea solo, canta solo, desayuna en el bar solo, tiene amigos pero prefiere estar solo; tuvo novias pero ahora está solo...
Esta mañana dibujó una sonrisa bella, muy bella dentro del conjunto facial tan extraordinariamente diferente y antiestético que constituye su rostro: Sus cicatrices fruto de un acné mal tratado o cuidado, su piel áspera y acompañada casi siempre por el negro pelo de su barba y además sus espesas patillas... ¡Cómo cambió su expresión!, su rostro se tornó angelicalmente perverso, irremediablemente digno de deseo, vicio y un sin fin de placenteras atrocidades de indudable creatividad emocional (¿qué he dicho?...). Dijo algo a través del cristal pero no pude oírle, (¡tampoco me importó!), lo que dijera no alteraría jamás el ritmo apresurado de mis sentimientos, mi corazón se salía de la caja torácica...Definitiva e innegablemente me he enamorado...Ha sucedido...Creo…
¿O quizá no?...

sK


                                                        
                                   

1 comentario:

  1. Una imagen final perturbadora a estas horas de la noche, me ha quitado el sueño, se me sale el corazón de la caja torácica, mal, muy mal.

    ResponderEliminar

Si te apetece puedes expresar tu opinión.