lunes, 30 de abril de 2012

¿NAVEGAR O NAUFRAGAR A BARLOVENTO?

Nos estamos inventando constantemente necesidades humanas y como dijo Sartre “cada uno elige los venenos con los que se intoxica”, sin embargo según José Antonio Marina “más que navegantes somos náufragos y más que navegar braceamos en el mar de la vida”. Además según él “al náufrago le hacen nadar la inteligencia y el deseo”…Con esta premisa y echando un vistazo al panorama social parece que usamos más el deseo que la inteligencia, metafóricamente hablando podría incluso decirse que la tierra gira impulsada por los deseos de los seres que la habitamos…Nuestros objetivos o metas, impulsos y acciones, nuestros pensamientos y sentimientos se traducen en un océano de deseos los cuáles vienen determinados por una serie de alborotos anímicos que invaden nuestro interior, el cual por cierto no exploramos, y eso nos lleva a una incapacidad manifiesta a la hora de identificar nuestros estados de ánimo y nuestros sentimientos. Para ello podríamos cuestionarnos el motivo de algunas cosas manteniendo una actitud abierta y desde luego concentrándonos siempre en lo realmente importante. Todo esto no es más que escucharse a uno mismo, saber si nuestra vida se ajusta a nuestros anhelos analizando las cosas desde dos puntos de vista, uno esencial y otro trascendental, añadiendo además entusiasmo y compromiso al aprendizaje, éste puede resultar ser bastante efectivo.
En cuanto a la inteligencia dice José Antonio Marina de ella que tiene una triple función:
-         Controlar su propio funcionamiento.
-         Conocer la realidad.
-         Inventar posibilidades.

Desde esta óptica las pistas que se nos ofrecen son tentadoras pues conocer la realidad e inventar posibilidades puede abrir considerablemente nuestras mentes y por lo tanto nuestro campo de acción. Nuestros criterios utilizando la inteligencia se convierten en un abanico de posibilidades más atractivo pues ya no responden a principios de rapidez vertiginosa, como ocurre con los deseos, que queremos algo y lo queremos ya, sino que el análisis nos permitirá un discernimiento que nos llevará a actuar bajo pautas de mayor cordura o sensatez que lógicamente implicarán a su vez resultados más estables y acordes.
A partir de ahí y como humanos también podemos incluir en nuestras vidas y en determinadas circunstancias ciertas dosis de actuaciones movidas por nuestros deseos, pues en el fondo y después de no parar de bracear en el mar de la vida nos merecemos espacios de inconsciencia consciente, pero ésta sólo será tal si nuestra pauta generalizada es usar la inteligencia, de lo contrario si nuestra pauta es actuar movidos mayoritariamente por los deseos podríamos muy bien denominarnos incompetentes inconscientes pues desde este prisma no podemos ser conscientes de que no sabemos.
En cualquier caso nadie dijo que fuera fácil aunque lo que sí dijo Séneca es que “lo difícil es saber lo que hace feliz la vida”.

sK


                                                       


                                         

6 comentarios:

  1. Felicidades porque ése diálogo interior al que apelas es el único que nos puede conducir a la felicidad. Más allá del ruido y las fanfarrias con que nos acosan, pararnos un momento y buscar en nuestro interior nos ayudaría mucho más que escuchar a los que ladran constantemente.

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  2. Totalmente de acuerdo Helena, muchas gracias por tu aportación.
    Un saludo

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  3. Yo creo que cuando estás nadando no te da mucho tiempo de pensar cual va a ser tu siguiente paso. Estableces metas no muy lejanas para que no te fallen las fuerzas, intentando llegar a ellas y cuando las alcanzas te paras unos segundos a coger aire y buscas otra meta un poco más lejana.

    Supongo que seríamos más felices si en lugar de buscar una meta tras otra, buscásemos solo aquellas que nos van a acabar llenando, ¿es realmente necesario conseguir una cosa tras otra o puedes conformarte con algo que ya tengas?. Pero, cosas del braceo continuo, es díficil pararse a pensar en esto.

    Un saludo.

    Oski.

    Un saludo.

    Oski.

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  4. Tienes razón OsKi, lo importante es hacer las cosas que nos llenan de verdad y para esto si es necesario entrenarnos incluso reeducándonos, de tal manera que podamos compatibilizar el braceo con nuestras metas, pero conseguir hacerlo de una manera tan natural como por ejemplo, cuando surge en determinadas circunstancias el instinto de supervivencia,a fin de cuentas es de lo que se trata...De sobrevivir, pero como dicen los Orientales con un esfuerzo sin esfuerzo...¡Vaya trabajo!.
    Un saludo.

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  5. Un gratísimo placer conocer tu creativo e interesante blog.Empatizo con tu genial reflexión.Marina me encanta y el existencialismo francés es uno de mis corrientes filosóficas preferidas.Como decía Ortega , en un mundo circunstanciado de posibilidades , a veces naufragamos en medio de nuestras indecisiones y miedos.Te sigo.Te invito a seguir el mío.Saludos poéticos.

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  6. Gracias por tu comentario, gracias por seguirme, gracias por tu invitación...
    Un saludo Juan.

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