sábado, 14 de julio de 2012

LA PANDEMIA DE LA INFELICIDAD

Soplan vientos contrarios que alteran y alternan nuestra contrariedad. Entre engaños y distracciones van transcurriendo nuestras vidas sin apreciar la  evidencia, valorando la imaginación o los supuestos, dejando siempre paso a una “lógica irracional” inventada por nuestros delirios y no respetando la obviedad ni el privilegio de la duda.
Así, actuando contra nuestra  naturaleza crecemos  considerándonos preparados, superiores e inteligentes, crecemos hiriendo y heridos, dañando y dañados, enfermando y enfermos. Nada ni nadie nos para pues el sentido común nos abandona constantemente desbancado por nuestras pasiones, y nada ni nadie nos salva pues ésa es tarea nuestra y andamos todavía muy contrariados para darnos cuenta.
El que nace erra y el que erra constantemente muere como todos por haber nacido, sin embargo para éste además la muerte será el fin de un error, mientras que para otros ésta será un proceso natural de su ciclo vital.
Errar es humano pero la humanidad dispone de recursos suficientes para no convertir en un error total las vidas de los mortales. Y aunque de los errores se aprende también podemos aprender a no errar tanto, ya que las consecuencias de muchos de los errores de los nacidos mortales aunque humanos van contra la humanidad, y los daños, heridas y enfermedades ocasionados por infinidad de éstos errores históricos, políticos, económicos, colectivos e individuales, heredados o transmitidos están trayendo una pandemia de muy dudoso tratamiento y además de una expansión y virulencia escalofriantes.
La cepa del virus del error constante infecta nuestro mundo con la pandemia de la infelicidad, ¿cómo inmunizarnos?.

sK


                                                   


                                               

4 comentarios:

  1. Una pregunta final de difícil respuesta...

    Muy buen título y la reflexiión me deja pensando.

    Un saludo.

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  2. Desde luego es para reflexionar.
    Me gustan los temas del blog

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  3. Estoy de acuerdo. A veces errar es casi un virus y lo tenemos tan asumido que lo hacemos una y otra vez. ¿Si se puede evitar equivocarse por qué nos abocamos a ello?

    Creo que si intentásemos hacer las cosas de otra manera todos seríamos un poco más felices.

    Un abrazo grande.

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