lunes, 8 de octubre de 2012

LA DISTANCIA PSICOLÓGICA


Existe un gran abismo que nos separa del otro, me refiero a nuestra distancia psicológica. Además en el terreno psicológico todo vale, todo por muy disparatado que pueda resultar: el cómo creo que soy y el cómo soy realmente, la competencia y la incompetencia para ocultar emociones o sentimientos, el hacer el mal incluso todo el mal que no queremos hacer, los gustos y los disgustos y un largo y complejo etcétera de mecanismos, creencias y pensamientos sin trillar ni digerir que tragamos y se nos indigestan inevitablemente. Esto unido a que somos víctimas y beneficiarios de nuestra propia cultura, nos lleva en ocasiones a convertir ese abismo en un obstáculo infranqueable. Esta dificultad a su vez como por arte de birlibirloque nos hace aferrarnos a una pugna por afirmarnos, y así vivimos casi constantemente en un infierno propio que además no dudamos en compartir con los demás. Desde luego que la autodeterminación es primordial ya que probablemente sólo una parte de nuestro destino es controlable, sin embargo, si nos desapegamos un poco más de esas relaciones menos saludables, menos responsables que no nos aportan una comprensión más profunda, evitaremos ansiedades y pugnas inútiles, pues para ser nosotros mismos no necesitamos luchas que acaben con nuestras energías o nos lleven a hacer un mal uso de éstas.
Leí que hay una cantidad importante de la pena que es casera e innecesaria y que el resto nos viene por el universo, tal vez ese abismo que nos separa los unos de los otros se puede franquear con sensatez pura y dura, observando sin censuras ni malicias; Tal vez se pueda franquear sin aferrarnos, pues aferrarse no es ni digno de mérito ni sinónimo de amor.
El mundo muestra indiferencia ante la certidumbre de la muerte, incluso parecemos indiferentes ante nuestra futura decrepitud, ¿si todos vamos hacia ambas qué nos está distanciando?... ¿Tan perversa y malévola es la distancia psicológica?... ¿Tan lógicamente irracional puede llegar a ser nuestro cerebro?.

sK


                                                    


                                            

7 comentarios:

  1. Había una frase por ahí que decía "en mi vida me preocupé por un millón de problemas, el 99% nunca existieron realmente".

    Creo que no hay mayor enemigo que uno mismo y el luchar contra uno también te hace luchar contra los demás y no empatizar con los problemas de los otros (se tiende a pensar que lo que le pasa a uno es siempre lo peor) supongo que la solución a todo esto es darse cuenta, dejar de luchar y tratar de acercarse un poco a la manera de pensar de los otros. Supongo que es la única forma de superar esa distancia.

    Abrazos

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  2. En mi opinión, una de las posibles causas de esta separación psicológica es el creernos individuos demasiado importantes.

    Si entendiéramos que "sin el otro" no somos nada, nos replanteriamos el modo en que concebimos actualmente la sociedad y sus interrelacionnes, interrelaciones siempre basadas en el interés individual por supuesto...

    ¡A seguir bien! :)

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  3. Creo que gran parte de esa distancia está basada en el miedo. Igual que no pensamos en la muerte por miedo a ella, hay muchas razones para temer ese acercamiento a los demás.
    Y ese miedo se fundamenta en lo que dices al principio, en todos esos mecanismos, creencias y pensamientos que nos tragamos.

    Por alguna razón no somos capaces de ver que, de un modo u otro, en ese sentido, todos somos muy parecidos.

    Un abrazo!

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  4. Muchos autores afirman que el ser humano se mueve por conflictos: con los demás, internos...

    Yo creo que es normal que seamos mitad lógica y mitad irracionalidad, y que ambas sean difíciles de conjugar en el trato con los demás.

    Porque al final somos una especie de enigma que se desvela poco a poco.

    Cuídate.

    p.d.: Gracias por dejarme ese saludo en mi blog, me gustó encontrar sitios que merezcan la pena como el tuyo.

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  5. Gracias a ti Ladrón de Guevara...
    Saludos

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  6. Quizá nos complicamos demasiado las cosas y nos creemos centros, sin que ningún copérnico interior nos diga que también giramos alrededor de otras cosas y de otras personas. Camus decía que la única revolución duradera sería la de comprender al otro. Creo que tenía razón.

    Buen blog, un saludo :)

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  7. Muchas gracias Explorador.
    Un saludo

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