martes, 6 de noviembre de 2012

COMPLETAMENTE PRIVADO


El dolor va y viene, sube y baja de intensidad, dura más o menos… El dolor es privado, no existe un centro del dolor porque no es público, se siente dentro, en el pecho, en la garganta, en la cabeza, en los ojos, se siente muy dentro y puede doler o puede hacer sufrir…Si duele cura si causa sufrimiento hace enfermar el alma…En ocasiones podemos vernos liberados momentáneamente de sus síntomas, sin embargo en breve, nuestros pasos lentos y desganados nos llevarán de nuevo a su hipocentro y desde allí de nada sirve ser conscientes de que nos criaron y no nos educaron, de nada nos sirve ser conscientes de que por ello todavía no nos hemos convertido en lo que realmente somos, y así cuesta mucho combatirlo...El dolor como una inacabable letanía nos lleva a una triste fabricación casera de espíritus y dioses que nos provocan una dicha intemporal que no es más que el reflejo de nuestra irracionalidad fundamental. Lo que hay dentro de nuestro cráneo y de nuestro corazón es absoluta y estrictamente privado, incluso cuando el dolor se convierte en un usurero chupasangre, pues las cosas no son como se afirman…En ocasiones el dolor es un peligro compartido pero aun así existe ese espacio privado y vacío, y entonces caben las ideas que no salvan a nadie y que por ello nos llevan a plantearnos un ostentoso vómito existencial ante tanta bazofia idealista. El dolor con su cadavérica luz ilumina nuestra hermosa oscuridad y con una carcajada insensible y feroz nos regala fantasías apocalípticas porque duele y duele…Tal vez con su talante fluctuante nos regala un sufrimiento irracional desde la racionalidad y esa minúscula dosis de realismo frente a tan magna cantidad de fantasía maligna es muy difícil de compatibilizar…Sólo un real y profundo auto-conocimiento apartaría de nuestro inconsciente tan absurda y embrutecedora circunstancia.

Esto son sólo cavilaciones privadas, tu piénsatelo e inspira seis veces cuando lo sientas.

sK
                                                 

6 comentarios:

  1. Sófocles dijo: "Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos."

    Creo que para hablar así del dolor has de conocerlo a fondo. Es muy interasante la distinción que haces entre distintos tipos de dolor, en especial el que clasificas como sufrimiento. Creo que ese es inherente a la condición humana, es un misterio que han estudiado todos los que se han adentrado en el alma y la psique humanas. Y es, en definitiva, quien nos enseña las más valiosas lecciones y nos hace conocernos en nuestra esencia, nuestra álgebra,nuestro centro, nuestra clave, como dice Borges en su bello poema "Elogio a la sombra".

    Me gustó mucho esta reflexión, Sophya.

    Un beso.

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  2. Según la tradición Tibetana, existen dos caminos para aprender a caminar por la vida:
    1-El camino de la comprensión. (aceptar)
    2-El camino del dolor. (sufrir)

    Creo qué ante el sufrimiento qué nos puede generar cualquier clase de dolor físico o psíquico, en nuestra mano está elegir uno de los dos caminos.
    El dolor físico, sería más complicado aliviarlo... para eso tenemos a los profesionales en salud ;)

    Un abrazo!!

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  3. Yo pienso que el dolor es la única manera de aceptar que la vida cuesta. Sin dolor, los pequeños placeres y las minúsculas victorias serían sin duda menos valoradas.

    Además, en el dolor está el arte y todas las salvaciones.

    Como siempre, un placer leerte.

    Cuídate.

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  4. El dolor no suele ser fácil de sobrellevar, nunca es algo que nos guste. Pero el dolor también es aprendizaje. Algo curioso del dolor es que hay veces que te hace "adicto" a él, que encuentras una especie de zona de confort en él y te recreas en ello.

    Un tema muy interesante, me ha gustado mucho el texto.

    Un abrazo!

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  5. "La procesión va por dentro", que se suele decir.

    Hay dolores que se tardan una vida en superar y otros que no se superan nunca...Supongo que se puede ver como una herramienta que te ayuda a no cometer errores o a replantearte ciertas cosas que nunca te replantearías...

    Coincido con Ehse, hay ocasiones en que uno llega a sentirse cómodo en el dolor, no sé si eso es bueno o malo. En cualquier caso me hiciste pensar, quizás ahora respire seis veces :-)

    Fuerte abrazo.



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