jueves, 23 de agosto de 2012

UN HOMBRE CON SUERTE -Relato-


Estoy en mi molde y no quiero cambiar pero necesito acceder a mi dolor, dejarle salir, que se deslice suave y contundente por mi esófago y mi laringe. Mi boca está preparada, necesita gritar, chillar como si esto fuera el fin.
Aquellas conversaciones antiguas que no nos llevaban a ninguna parte vuelven a mi, ¿cómo conseguiré no rendirme, lograré no hundirme?...Aquellas mentiras enquistadas que opté por creer y se convirtieron en una realidad, una falaz y maldita realidad, y todo esto ha resultado ser mi vida, una vida más… ¡No, me niego, mi vida no es una más, es la mía!...Necesito aire, no puedo respirar, sólo lloro y lloro…Me falta el aire…Mi vida tiene todo lo que necesito menos aire para respirar…Soy un hombre con suerte, sí tengo suerte, tengo fiebre de libertad, fuego en mis manos y no siento la desgracia de estar en el punto en el que estoy ni de ser quién soy…Soy un hombre con suerte, tengo un amor que nunca morirá, es una mentira pero nunca morirá, mi suerte es tal que yo pereceré pero mi amor nunca lo hará.
Dime lo que ves, ¿tal vez todo terminó?, ¿alguien o algo llenará este vacío entre la vida y la muerte?...Soy un hombre con suerte, olvida todo lo que te he dicho…Ya sale, ya empieza  a salir todo el dolor acumulado que hay en mí, grito:”¡Bendito vacío ya te llenaré!”...Sale por su cuenta y no cesa, hay mucho dolor, muchas lágrimas…Del dolor se aprende aunque ahora debo aprender a respirar, a coger aire cuando tus mentiras vuelvan de nuevo a mí, con aire podré aguantar más tiempo así, viviendo esta vida que es una dura mentira que yo escogí, con aire mi vida podrá tener todo lo que necesito: mentiras, dolor, sufrimiento y la desgracia de un amor falaz pero eterno.
¿Con qué podré llenar este vacío que siento?... ¿Con suerte?... ¡Pero qué estoy diciendo, si yo soy un hombre con suerte!.

Nadie está exento de vivir una mentira, nadie de crearla, nadie de alimentarla.

sK


                                                    



                                            

domingo, 12 de agosto de 2012

EL ARTE ES TERAPIA

Nuestra inteligencia creadora es nuestra salvadora, José Antonio Marina habla de ella como de la “gran solución, al fin y al cabo crear es hacer que exista algo valioso que no existía antes de ser creado y eso es en el fondo lo que todos queremos”.
No importa qué ni cómo, la cuestión es crear, el arte es terapia…Escribir, componer, pintar, escenificar, interpretar…Todo vale…Pequeñas rosas rojas cayendo de un cielo azul intenso; Un océano de lluvia que algodones a modo de nubes descargan desde un cielo gris y profundo; Una inmensa nube de golondrinas cubriendo el cielo de un cementerio; Una oscuridad terrorífica y una especie de haz de luz muy potente apuntando a tierra, un hombre mira hacia la luz, hay lágrimas en sus ojos y una triste sonrisa en sus labios…¿Qué quieren decir éstas imágenes, qué significan, qué simbolizan?...A cada persona le dirán algo diferente y esa diversidad es la que nos ayuda a comprender, a respetar, a no limitarnos a estar sino a ser, a no pedir permiso para vivir, a saltarnos la autoridad y los poderes para ser los conductores de nuestras propias vidas, esto es el arte y por ello es terapia…Nuestra inteligencia creadora nos hace libres para elegir nuestro camino, para actuar conforme a nuestro propio ser. La inteligencia al servicio de la creatividad y ésta al servicio de la humanidad…La expresión expresada a través de la creatividad es gratificante y digna de agradecer, es además portadora de una paleta de emociones básicas que se permite mezclar usando intelecto y corazón, haciendo surgir así en nosotros nuevas emociones…Crear es latir, fluir, vivir, enfrentar, confrontar, comprender y soñar, pero nunca morir. El que crea no deja morir su alma ni su esencia, con su muerte física su alma sigue latiendo, su expresión sigue sintiendo, su arte sigue haciendo latir y  sentir a otros, la inteligencia creadora nos hace trascender siendo los dueños de nuestras propias vidas. Desde esa libertad auténtica es desde donde podemos expresarnos de una manera tan genuina, que podemos permitirnos por una vez abandonar nuestro ego y contactar con nuestro yo más profundo en un encuentro único, alejado del desencuentro al que le sometemos con la rutina de unos días que van pasando en nombre de la vida.
Una inteligencia cuyo indicador o juez no es el cociente intelectual sino el propio ser que se abandona a sus pasiones pero de una manera creativa al servicio del propio espíritu y por supuesto, al servicio de la espiritualidad colectiva.
No sólo hay que ser sino que también hay que ser creativos es una bonita manera de inmortalizar nuestras almas.

sK


                                                       


                                       

sábado, 4 de agosto de 2012

LA CARCAJADA ESCATOLÓGICA -Relato-

Entre grandilocuentes taquicardias ocasionadas por su mal de altura recordó la frase de Epícteto: “Eres una pequeña alma que sustenta un cadáver”. Este recuerdo en su estado de nerviosismo le hizo soltar una carcajada escatológica. Casi todos los pasajeros le miraron perplejos, su desconocida acompañante se giró hacia él  y le miró por encima de sus gafas cerrando el libro que leía. La azafata sonriente y complaciente se aproximó:” ¿Está usted bien?”. Él la miró sonriente y complaciente y contestó: “Es usted encantadora, gracias estoy bien, aunque tengo un poco de miedo”. De nuevo siguió con sus pensamientos y en esta ocasión recordó algo que leyó, aquella lectura era algo así como que nada sucede por accidente, que existe un Gran Plan y dentro del Gran Plan innumerables planes pequeños, un plan pequeño para cada uno de nosotros…Este nuevo pensamiento acompañado de sus nervios le llevó de nuevo a soltar otra carcajada escatológica. Así fue como por segunda vez se convirtió en el centro de todas las miradas, su acompañante extrañada cerró de nuevo su libro y en esta ocasión se quitó las gafas directamente, la misma azafata  se acercó con la misma sonrisa y complacencia para preguntarle: “¿Quiere que le sirva algo?”. Él igualmente le contestó:”No, muchísimas gracias, es sólo miedo”. Su acompañante tranquila y discreta esperó a que la azafata se alejara y entonces en baja voz le dijo:”Probablemente sea usted demasiado inteligente para creer en Dios”. Él sonrió:”Probablemente señorita”. Ella sonrió también:”En ese caso le diré que lo importante es LA OTRA COSA”…Él extrañado le preguntó:” ¿La otra cosa?"...”Sí, la cosa a la que llega uno al final del sendero” sentenció la joven…El pasajero con mal de altura, taquicardias y nervios le respondió:”Veo que está usted adiestrada en la vida del espíritu”…La joven se puso las gafas, abrió su libro y sacando una foto de un buda iluminado que usaba como marca páginas añadió sin mirar al compañero de pasaje aterrorizado:”¿Y a usted qué es lo que le sirve?”. Ella reanudó su lectura, él permaneció unos instantes observándola pero después desvió su mirada hacia la ventanilla de donde de nuevo surgió el terror, aparecieron sus miedos entre las nubes de algodón y entonces surgió otra carcajada escatológica. Para su asombro nadie le miró esta vez, nadie, la azafata ni se acercó a preguntarle, su acompañante seguía leyendo su libro sin inmutarse. Todos los pasajeros aparecieron ante él metidos en burbujas transparentes y personales, flexibles e irrompibles, resistentes e inaccesibles, la suya se había roto, sus carcajadas escatológicas la habían reventado.
Empezó a sentirse diferente, desnudo ante los otros, sin embargo ahora nadie le prestaba atención, era como si no existiese y todo porque su persona no lucía dentro de una de éstas burbujas, que realmente eran escudos fuertes y recios que todos usaban para aislarse y protegerse, todos sin distinción, todos menos él.
Un nuevo pensamiento acudió a su caótica mente:” ¿Qué puedo saber?,¿qué debo hacer?,¿qué puedo esperar?”, un pensamiento Kantiano desde las alturas que de repente le llevó a otra idea y ésta no era otra cosa que un conocimiento nuevo y revelador que le sirvió para afrontar su miedo:”Tengo que lograr satisfacer estas tres extraordinarias curiosidades” y este pensamiento le hizo dibujar una serena sonrisa que le llevó a mirar las nubes de algodón, que esta vez sí lucían un blanco nuclear que además no se empañó en ningún momento con la oscuridad de sus miedos.
En una hora de tranquilo y apacible trayecto, el avión aterrizó y justo al atravesar el finger pudo percibirla, justo al salir del avión y continuar su viaje su burbuja surgió de la nada, aunque tal vez surgió de la evidencia que supone ser humano, sin embargo caminaba más seguro que antes pues sabía que cuando quisiera podría deshacerse de ella y reventarla como sólo él sabía, con una magnífica y escalofriante carcajada escatológica fruto de sus miedos, esto le hacía más humano, esto le convertía en un ser evidentemente humano.

sK