domingo, 30 de septiembre de 2012

EL DECÁLOGO DE LOS TRECE SÍES Y NOES

Si huimos del dolor no superaremos nuestros sufrimientos.
Si no sabemos reflexionar no tendrán sentido nuestros pensamientos.
Si no creemos en nosotros mismos no creeremos nunca en los otros.
Si vivimos conforme a los principios y valores ajenos no viviremos nuestra propia vida.
Si vivimos con miedo no podremos temer a las experiencias que nos estamos perdiendo.
Si somos capaces de guiarnos por los prejuicios no estaremos preparados para el encuentro auténtico.
Si no sabemos lo que queremos no seremos nunca conscientes de lo que necesitamos.
Si no podemos ponernos en el lugar del otro no podremos esperar que el otro nos comprenda.
Si teniendo fe estamos intranquilos no estamos teniendo una fe auténtica.
Si afirmamos por afirmar no debemos extrañarnos de las negaciones ajenas.
Si nuestras mentiras nos fortalecen no podremos esperar alcanzar nuestra esencia.
Si tener vida no es motivo suficiente no conocemos la verdadera implicación y el verdadero sentido de nuestro latir.

En resumidas cuentas, si nuestra vida carece de sentido no tendrá sentido tampoco nuestra muerte.

sK


                                           

 

lunes, 24 de septiembre de 2012

LOS ALTIBAJOS

Nuestra vida y nuestra historia están llenas de altibajos, por eso para aquellos que ven en el negro el color de la muerte, les diría que el de la vida podría ser muy bien el gris. Esto es sólo mi parecer hoy, tal vez mañana el blanco y el rosa hagan su aparición estelar y entonces la vida y la muerte serán diferentes, o por lo menos yo las veré de otra manera distinta. Probablemente esto ocurra porque hoy estoy abajo y mañana porqué no, me vendré arriba. Tengo la excusa perfecta, la vida es así y así es como se hace la historia de una vida, subiendo y bajando , bajando y volviendo a subir.
Nadie nos enseña a vivir, las pautas que nos dan son fruto de historias ajenas y para poder vivir y crear nuestra propia historia están los altibajos, esas circunstancias cómodas e incómodas, fáciles o difíciles, alegres o tristes, deseables u odiosas que van ocurriendo y se van sucediendo a lo largo y a lo ancho de nuestras existencias. Junto a ellas nuestro carácter y personalidad jugarán un papel primordial y de la misma manera lo que llevemos hecho o trabajado en nuestra historia de vida también servirá como guía, incluso en ocasiones actuará como un visionario que nos llevará con precisión hacia la bajada o hacia la subida. Quiero pensar que ésta precisión será el resultado de lo que necesitemos no de lo que queramos.
Tal vez el secreto está en obtener un buen aprendizaje, por lo tanto la historia de vida que construyamos tiene que ser buena para aprender en y con ella.
Veo en nuestros altibajos un claro conjunto de elementos de vital importancia en nuestro proceso, sólo con ellos podremos aprobar la asignatura de la vida, subiendo y bajando, bajando y volviendo a subir...
sK


                                                    
                                                  


lunes, 10 de septiembre de 2012

REFLEXIONES NOCTURNAS

Ando seducida con el libro de Aldous Huxley titulado “La isla” y llevo un par de días dando vueltas a las palabras que éste pone en boca de uno de sus personajes: “Un ser humano normal es el que puede tener orgasmos y está adaptado a su sociedad”.

¿Qué le impide a muchas personas sentir orgasmos?, ¿qué le impide a otras muchas adaptarse a su sociedad?...Hay personas que no tienen orgasmos porque se auto-castigan, las hay que no se adaptan a la sociedad porque se auto-marginan. Existen personas que no sienten orgasmos porque otras las han castigado y de igual manera hay muchas personas que no pueden adaptarse a la sociedad porque no les dejan y son otras las que las marginan.
En cualquiera de ellos y en todos los casos no hay mayor daño que el ocasionado por el calificativo de “normal” y por ende el de su opuesto, no importa que seas tu o sean otros los que te ocasionan el dolor, desde el momento en el cual se te considera que no eres “normal”, ya sabes, o tu vida sexual está incompleta como mínimo o eres un inadaptado social, por lo tanto estás enfermo y además en el punto de mira…Y mira que la sexualidad es importante en el desarrollo del ser humano, mira que adaptarse a todos los sistemas que constituyen tu estructura social es igualmente primordial en ese menester…¿Cuánto se puede aprender cuando la vida íntima o sexual no es plena ni satisfactoria?,¡cuánto cuando te sientes solo, repudiado o rechazado!...¿Porqué son normales los que no pasan por circunstancias tan difíciles?, ¿y si sienten sus orgasmos porque éstos son fruto de atrocidades sexuales castigando a otros?, ¿y si su adaptación a la sociedad es fruto de un maquiavélico adiestramiento de otros que les castigan a ellos?... Creo que lo normal sería que a todas las personas se nos estuviera permitida la libertad de elección desde una igualdad de oportunidades, sin etiquetarnos ni castigarnos, y hablando como estamos de utopías también serían normales el respeto y la tolerancia, el apoyo y la comprensión.
Desde este prisma se me ocurre que lo que la sociedad considera “normal” puede ser en muchas ocasiones anormal, en tantas otras patológico y en no pocas de ellas algo digno de rechazar o marginar pues adolece de los principios básicos y primordiales, gracias a los cuáles podríamos asegurarnos nuestros orgasmos y nuestra adaptación a la sociedad, e insisto que éstos son el respeto, la tolerancia, el apoyo y la comprensión.
Sin embargo y llegados a este punto yo me pregunto, ¿son el castigo y el auto-castigo pautas demasiado interiorizadas o enraizadas en nuestra cultura, en nuestra educación y por lo tanto en  nuestro desarrollo como personas?.Quizás deberíamos aceptar que es un insulto a nuestra inteligencia etiquetarnos los unos a los otros con criterios basados en prejuicios, ignorancias y creencias obsoletas caducas y en mal estado, además de todo tipo de maldades humanas, cuando la evidencia no es otra que crecemos y nos desarrollamos castigando y castigados. El concepto de “normal” y su opuesto es necesario pues se trata de otro castigo con el que debemos crecer, no es justo ni es exacto pero tristemente y al parecer en nuestra especie parece ser necesario…¿Será necesario porque el ser humano es un animal desviado y miserable?...

sK


                                                                    


                                      





miércoles, 5 de septiembre de 2012

PRECIPITÁNDONOS

Precipitándonos no llegamos al lugar deseado ni cubrimos nuestras expectativas satisfactoriamente. La precipitación no ayuda a los demás ni nos ayuda a nosotros mismos, con ella no podemos aprender ni enseñar la forma de pasar por la vida sin ser hendidos en dos; Con ella sólo podemos aspirar a convertirnos en eso, en seres precipitados al vacío, un vacío de muy difícil llenado porque alejados de la serenidad, nada puede ofrecernos la calidad oportuna para sentir que la vida es un bien de incalculable valor e infinita belleza.

Precipitándonos las decisiones pueden convertirse en errores de los que tampoco podremos aprender si nos precipitamos en entender o asimilar. Quien se precipita no disfruta del goce de las alternativas ni del disfrute de la búsqueda de soluciones. Quien se precipita no piensa y quien no piensa no sabe lo que se pierde, pues pensando en su justa medida nadie suele arrepentirse de lo que hace o decide, y por supuesto, tampoco suele darse el arrepentimiento por el “cómo” se hacen las cosas….A fin de cuentas el “cómo” ofrece más y mejor información que el “porqué”, que en ocasiones huye o elude las responsabilidades y a veces se limita a justificar lo injustificable.
Nacemos precipitados hacia la vida y en algunos casos nos precipitamos hacia la muerte, es por ello que el tránsito de la primera a la última debería implicar un viaje de aprendizaje hacia la serenidad, que se traduzca en la búsqueda del verdadero y profundo sentido de todo esto.
Si alejamos la precipitación de nuestros criterios nos acercaremos cada vez más al verdadero sentido de nuestra vida, podremos optar así a un auto-conocimiento más profundo y sabremos diferenciar más nítidamente el bien del mal, lo claro de lo oscuro, lo factible de lo utópico, lo que es de lo que parece ser. Si alejamos la precipitación de nuestras pautas seremos más conscientes de nuestros actos y probablemente seremos dadores de comprensión, tolerancia, aceptación y justicia no de sufrimiento, destrucción o injusticias…Es muy sencillo, sentido común y serenidad para poder captarlo.

sK