miércoles, 13 de febrero de 2013

DIVINA Y HUMANA IGNORANCIA

Entre bloqueos y pensamientos, paréntesis y reflexiones, entre bajadas a mi propio infierno y subidas de éste, surge pletórica la ignorancia que nos caracteriza como humanos, nos identifica como especie y nos hace más miserables por dejarnos abatidos, sin fuerzas, ni valor, nuestra divina y humana ignorancia.

Viviendo paralizados por la rabia y la amargura y vomitando odio convertimos nuestras vidas en un juego malabar. Además el lenguaje nos traiciona pues no siempre decimos lo que queremos decir ni hacemos entender lo que queremos transmitir, con lo cual nuestras dificultades crecen y aumentan con el paso del tiempo; las horas, los días, los meses y los años.

Sin embargo no nos damos cuenta de que estamos siendo ignorantemente cuando deberíamos ser realmente, y además nuestra observación es selectiva por lo tanto, es tristemente pobre. Pienso que si todo es así tal vez tenía razón Elisabeth Kübler-Ross cuando dijo que la muerte es lo más fácil que vamos a hacer jamás…

Viviendo así sin cambiar odio y venganza por amor y compasión nos convertimos en personas menos deseables y más trastornadas que  además no cuidamos lo que decimos, no respetamos lo que oímos, no meditamos lo que callamos, con lo cual andamos muy lejos de la única finalidad posible de la existencia, madurar, y alejados como estamos del objetivo sólo podemos esperar que algún día un paisaje nos recuerde quienes somos…Y esto podría ocurrir porque todo lo que ocurre tiene un motivo y la casualidad no existe…
Tal vez así podríamos encontrar la paz, dejando que el pasado fuese pasado en ese paisaje que nos devolvería nuestra identidad y nuestra esencia más profunda.

Y si todo esto fuera así y no de otra manera, sería por nuestra divina y humana ignorancia, sólo por eso.

sK


                                                 


                                          
                                                

7 comentarios:

  1. Quién vive anclado en el odio no ve ni oye más que lo que quiere ver y oir, que rara vez, suele ser la realidad. Cuanto menos, es para reflexionar sobre ello...

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Y no solo el odio. Todos los sentimientos que nos invaden nos hacen ver el mundo a su manera, de ahí la importancia de no dejarnos "engañar" por la rabia, el dolor, o cualquier sentimiento negativo.

    Hemos de intentar interiormente estar felices, a gusto con nosotros mismos. Para poder trasladar dicha felicidad a los demás, al mundo.

    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  3. Y es increíble lo felices y autosuficientes que nos creemos en nuestra suprema ignorancia, llegando a extremos de analfabetismo vital tremendo. Son tantas las ocsas que nunca descubriremos...

    Gran reflexión. Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Sí, la ignorancia es, junto con la estupidez (generalmente generada por el miedo y el egoísmo), la raíz de la mayor parte de nuestros problemas...

    Un abrazo! :)

    Jose.

    ResponderEliminar
  5. Tal vez nunca consigamos dejar de ser ignorantes, pero sabiendo que lo somos, al menos podríamos vencer el odio, ser más tolerantes, estar en guardia ante nuestra propia ignorancia, y así, poco a poco, irnos haciendo algo más sabios.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  6. Si sabes de mí te confirmaré que la casualidad no existe, jamás, sólo la causa y el efecto y es el tiempo quien con su perspectiva acaba explicándolo casi todo.

    Por lo demás, bendita ignorancia, ayuda a sobrevivir.

    (aquí me quedo, gracias)

    ResponderEliminar

Si te apetece puedes expresar tu opinión.