jueves, 4 de julio de 2013

AMOR MATERNAL -Relato-

“De amor ya no muere nadie, así es que búscate otra  excusa”

Recordaba constantemente aquellas palabras que su madre pronunció sólo una vez, sin embargo las dijo en el momento oportuno y por ello éstas fueron la clave de su recuperación.

Recordaba los años que pasó sin hablarse con ella, viviendo su vida en total y plena libertad, haciendo de su capa un sayo, sin echarla de menos porque no podía doblegarse ni tampoco podía doblegar su alma ante ella. Recordó también que en esos diez años maduró tanto que por eso pudo volver a tocar a su puerta, digna aunque derrotada. Y tal vez por ello pensó en volver a ella, porque ya se había ganado su respeto y en ese preciso instante además de respetada necesitaba ser y sentirse querida, tal vez amada…Necesitaba ese tipo de amor sincero en el que no tienen cabida ni el rencor ni los reproches…Necesitaba el amor materno.

Y al abrir la puerta sus miradas se encontraron de nuevo, se comprendieron y se abrazaron. Aunque muy débil y enferma sacó fuerzas de flaqueza ante su hija y así ésta pudo verla como siempre, implacable e indestructible con una razón que a todas luces era incuestionable, y ésta era que el amor que le profesaba no había cambiado bajo ningún concepto, aunque ahora desde su madurez, lo podía sentir más contundente y claro.
Pasó y se acomodó en el hogar destruida y deprimida como estaba junto a ella que se encontraba débil y enferma. Y acomodadas pasaron dos años, madre e hija en una comunión de almas, dos mujeres siempre enfrentadas y confrontadas unidas en un encuentro único y final, unidas por el amor.

Recordaba que éstos fueron los dos años más maravillosos que habían pasado juntas, y como no, recordaba que fue su madre la que la convirtió en el ave fénix cuando aquella mañana en la que no podía dejar de llorar por el amor perdido y sintiéndose morir, su madre le dijo: “De amor ya no muere nadie, así es que búscate otra excusa”…
Y era cierto pues seguía viva y aunque fue muy duro el trance pensó en completa serenidad: “No hay mal que dure cien años, aunque sí pueda durar diez ”


sK


                                                                  




                                                          

8 comentarios:

  1. Una vez me contaron que algunas madres se distancian de sus hijos, cuando estos llegan a cierta edad, debido a que inconscientemente surge en ellas cierto temor a perderlos, y esto les provoca celos... y estos celos tan dañinos para quien los sufre, se mezclan con orgullo. La consecuencia es una tremenda "bomba explosiva" que envía a cada cúal por su lado.

    Cuando el amor resurge, no queda espacio para las pasadas emociones negativas.
    Un abrazo, Sofy!!

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  2. Siento comentar sin tener nada que aportar pero quería decirte que es un texto precioso. No sobra ni falta una palabra.

    ¡Un saludo Sofya!

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  3. El amor de una madre es indestructible, es uno de esos a los que, pase lo que pase, siempre podemos volver.

    Un abrazo!

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  4. Uno de los pocos amores eternos es el que una madre puede sentir por sus hijos, da igual el tiempo o las circunstancias. Madre no hay más que una.

    Abrazos.

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  5. No se muere, sería demasiado injusto, pero quizá no se recupere de su falta, conozco casos, pocos, claro que su relación también era excepcional.

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  6. El dolor no se pasa, pero te acostumbras a vivir con él. A veces, hasta se consigue volver a ser feliz.

    Un abrazo

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  7. Todos deberiamos tatuarnos la dama de la guadaña y debajo el lema "amor de madre", el único, es desinteresado, el eterno (como norma general)

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