domingo, 14 de julio de 2013

CARTA DESDE EL PSIQUIÁTRICO -Relato-

Obsesiones en mi cabeza, conectadas con mi intelecto y con mi corazón… A diario, oportunas e inoportunando, por el día y durante la noche, despierto y en sueños. No sé si podría despojarme de ellas, tal vez sí de alguna, sin embargo no quiero hacerlo porque ellas implican mis ataduras a todo aquello que yo necesito, a todo aquello que yo creo y a todo lo que me aferro en mi esfuerzo por sobrevivir.

En una ocasión alguien me preguntó que cuáles eran los pilares de mi vida, mi respuesta no se hizo esperar: “Ellas, mis obsesiones, todas y cada una de ellas”. En otra ocasión alguien me dijo que no podía seguir así, con tantas obsesiones en mi cabeza, mi respuesta tampoco se hizo esperar: “Con ellas veo más claro mi rumbo, veo más clara la idea de que en el fondo no hay camino a seguir y esto me gusta más, me funciona mejor”. Otra vez alguien me llamó “maníaco-depresivo” y en otras ocasiones me han llamado “Obsesivo-compulsivo”… Siempre me han juzgado en nombre de la “normalidad” cuando yo sé que todos tenemos obsesiones en nuestras cabezas conectadas con nuestro sentir y nuestro pensar, también con nuestro pesar…Tenemos obsesiones porque tenemos heridas de vida, heridas de amor y heridas de muerte, esto también tiene sus consecuencias y al ser humanos, éstas no se hacen esperar. 

En mayor o menor medida, en mayor o menor cantidad, en mayor o menor grado…Todos…Y a fin de cuentas también tenemos traumas, manías persecutorias o no, frustraciones, complejos, defectos y virtudes…Todos estamos hechos del mismo material, de la misma materia, y nos diferenciamos porque cada uno tiene una dosis diferente de traumas, manías, frustraciones, complejos, defectos, virtudes y obsesiones…¿Acaso no es esta medida o grado diferente el que nos convierte a cada uno en únicos e irrepetibles?...Nuestro físico se encarga de diferenciarnos a través de lo que se ve y todo este material nos diferencia por nuestro sentir, nuestro proceder y nuestro actuar…Yo lo veo tan claro que no entiendo qué es lo que hago aquí, aunque sé que tampoco tengo porqué entenderlo todo, sin embargo, esto me obsesiona tanto o más que la idea de ser diferente al resto, hay tanta escoria humana ahí fuera.

Un beso cariño, volveré pronto y te aseguro que volveré con ellas.


sK


                                                                     


                                                                          

5 comentarios:

  1. Es muy posible que sean esas, nuestras obsesiones y anhelos las que nos mantienen en pie y nos ilusionan, y nos decepcionan, y nos inquietan, y nos acomplejan... pero nos dan la vida, o quizá no.

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  2. No sé si las obsesiones nos hacen mejores, pero desde luego nos hacen distintos, y por tanto, interesantes, que ya es un grandísimo punto a favor.

    Un abrazo!

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  3. Yo le veo un toque cínico a esto de las obsesiones, por un lado la obsesión es un deseo tan desmedido que se entromete perjudicialmente en la vida de una persona, por otro no creo que buscar una definición sea realmente certero en una realidad que cambia a cada segundo. El personaje está en un centro psiquiátrico (un sitio que nos convence a los de fuera que aquí nuestras cabecitas no están locas) y tiene una enorme seguridad en su cordura (y sus percepciones son coherentes o al menos lo parecen). Debe ser difícil trazar la línea entre la cordura y la locura, pero creo que no hay elementos en el discurso racional de quien escribe que nos pueda llevar a pensar que está loco o que lo que dice puedan ser chorradas, más que las alusiones a juicios externos. Ahora bien, que no esté como una cabra no implica que no esté enfermo y alguien depresivo se dirige hacia la autodestrucción casi con toda probabilidad y, en cierto modo, vive en un sitio que no termina de ser la realidad, pero tal vez eso sea otra historia. Una vez más son etiquetas.

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  4. Cierto, la normalidad es una etiqueta muy inquietante.

    Un abrazo

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  5. Cada cual tiene sus obsesiones que en algunos casos pueden verse casi como virtudes. Supongo que de algún modo eso nos diferencia a unos de otros, si no seríamos todos iguales con diferentes rostros.

    Abrazos.

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