sábado, 14 de diciembre de 2013

LLORÓ ETERNAMENTE -Relato-

La peor de las miserias es la miseria moral, y en él esta miseria se podía oler. Concentrado en sí mismo, negado a la solidaridad, la reciprocidad, el respeto y la compasión o la empatía, lo que podría denominarse un idiota moral.

Incapaz para comprender su ira y por tanto incapacitado para hacerla desaparecer. Desesperado siempre y por ello tomando decisiones equivocadas constantemente. Abandonando sus metas antes de alcanzarlas provocando así un inevitable dolor en su interior. Sin nadie a quién amar ni esperanzas, necesitando algo que hacer y únicamente con su ladina malicia causando sufrimiento, haciendo llorar eternamente…Y me decía:

 - Las decisiones son apuestas, y la muerte está reñida con la razón. 
Yo le observaba intentando asimilar. Él continuaba hablando:

 - Con la muerte de mis padres murió mi pasado, con la de mi hijo mi futuro con la de mi esposa murió mi presente. 
En ese punto dejó de hablar, intercambiamos una mirada intemporal, yo sentí acelerado mi latido, claramente la sensación que describía me inquietó, no tenía pasado, tampoco futuro, ni tan siquiera un presente…A continuación muy lentamente se alejó, y entonces antes de perderlo de vista le pregunté: 

- ¿Qué siente un niño cuando por dentro está solo?
 Se dio la vuelta, me miró muy molesto, no me contestó…Sólo lloró…Y yo sé que lloró eternamente… 

Su despedida fue muy triste como los funerales de los niños. El enterrador me dijo que los entierros tan solitarios le hacían pensar muchas cosas…De las tres personas que fuimos a despedirle, una lo hizo para cerciorarse de que su cerramiento fuese perfecto, definitivo y eterno… Yo lo hice porque en el fondo sabía cuál era el origen de su hostilidad, yo le apreciaba… Y justo en el preciso instante en que procedieron a introducir la caja, pensé en el frío que debería hacer dentro del ataúd, en lo frío que debería estar el nicho, en la mañana tan fría que había amanecido para su despedida, en lo frío que es un funeral tan solitario y sobre todo en lo frías que deberían estar sus lágrimas, tal vez congeladas para la eternidad. 

 sK


                                                                     


                                                                    


                                                                         

3 comentarios:

  1. Caminar por una senda de cristales rotos que atraviesa un océano de hierba, odiar al ser amado para esconderse de su propia maldad, desdeñar la realidad y hacer añicos las sonrisas, devastar el propio espíritu para después llenarlo de lágrimas. Ser un miserable. Debe ser triste.
    ¡Un abrazo! ^_^

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  2. Al final, tanta armadura de hierro convirtió la piel en impenetrable. Personas así pueden dar pena, pero nunca se justifica su desdén hacia los demás.

    Al final, en la muerte, todo se persona de una manera o de otra.

    Cuídate.

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  3. Supongo que hay vivencias y sufrimientos tan intensos que llevan a las personas a actuar de una manera errónea. Pero aún así pienso, que por malo que sea tu pasado, tienes que intentar mejorar el presente a cada paso, no puedes agarrar la mierda y quedarte en ella, al fin y al cabo ya no está en nuestra mano cambiarlo. Nada justifica tratar a los demás con desprecio, desdén o altanería y a lo único a lo que nos aboca es a quedarnos totalmente solos hasta el final. Triste historia.

    Un fuerte abrazo.

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