lunes, 12 de agosto de 2013

ESTO LE DIJO

“¿Qué es lo que esperabas?

La vida no tiene sentido, por lo menos no objetivamente hablando. El hecho
de no encontrarle sentido a la vida no es digno de menosprecio, aunque  yo
ahora mismo siento por ti pena y si tal vez continuas en esta línea es probable
que acabe sintiendo indiferencia, ya que me demostrarías que no sabes valo –
rar lo que tienes, y eso sí es digno de menosprecio.

¿Me crees una especie de mecenas?

Tu también necesitas un dios al que adorar o un líder al que seguir, y eso signi-
fica no vivir en días propios sino en días ajenos, la dimensión de este aspecto es
cuanto menos interesante, pues si tu no eres la dueña de tu vida nunca encontrarás
sentido a ésta…

¿No creerás que la gente muere cuando quiere, verdad?

No es difícil pensar esto de personas como tu, pues parecéis no tener prisa en
encontrar el sentido, como si  pudieseis elegir el momento para frenar defini-
tivamente vuestro latido, ¡y nada más lejos de la realidad!”.

Esto le dijo y pese a la crudeza de su discurso todavía se encuentra perdida buscan-
do en las tinieblas de su existencia el sentido de su vida…
¿A qué espera?


sK