miércoles, 29 de enero de 2014

VIAJE HACIA EL INTERIOR

A veces dejamos de entender la vida y entonces necesitamos agarrarnos a algo, aunque ciertamente con agarrar el filamento que nos salva del dolor  es suficiente.

A veces tenemos que hacer auténticas filigranas de contorsionistas porque la vida nos agrede y en el fondo cuanto más larga es una vida, mucho más sufrimiento cabe en ella.

Sin darnos cuenta nos convertimos en infantes jugando con bombas cuando no conseguimos llegar al entendimiento real de lo verdaderamente importante, y nos deslizamos hacia la nada pasando de puntillas por el mundo, y aunque salir de uno mismo es un remedio contra la desesperación y cuando no sabemos qué hacer con nuestro dolor buscamos culpables, lo cierto es que en nuestro interior nos espera una burbuja amniótica en la que podemos encontrar la lluvia mansa de nuestras lágrimas, algo así como nuestro país de las maravillas, en el que nuestro corazón no tiene que jugar a cuidarse de sí mismo ante la embriaguez del miedo.

Y ante el descalabro existencial, la ciclotimia reinante, el inexistente infinito y la agradable indiferencia, surge una resonancia en la lejanía y un estado extrañamente ingrávido en este afable y abierto silencio…Es una parsimonia, una inspiración que te da el descanso y el olvido…Y no, ¡no estás loco!, puedes incluso seguir sintiéndote como un robot, ¡pero un robot de carne y hueso! con todo lo que esta materia implica, con todo lo que además aporta.

Es como alcanzar un estado más elevado de conciencia, justo lo que necesitamos para actuar sobre nuestra realidad, es creer en el individuo, en nosotros mismos, ¡nada de superestructuras!, es  aprender a apreciar las cosas y salir de ese estado calamitoso en el que sólo juzgamos, es tal vez una creencia peregrina, sin embargo cuanto más viajo a mi interior más creo en mí misma.

sK


                                               

                                                         
                                                      


7 comentarios:

  1. Se dice que "crecemos", maduramos, evolucionamos... desde dentro hacia fuera.
    Buena reflexión amiga!! Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. que es ciclotimia? nunca lo habia escuchado antes

    ResponderEliminar
  3. La ciclotimia es un desorden bipolar semejante al de los maníacodepresivos con períodos alternativos de excitación intensa y desesperanza, la verdad es que es todo un "palabro" y lo he utilizado para referirme a los cambios de estado de ánimo a los que en general estamos sometidos....
    Saludos Miguelo

    ResponderEliminar
  4. Me gusta lo de la burbuja amniótica, hay gente que no me entiende cuando justifico que a veces el llanto es una envoltura líquida que uno mismo se crea por necesidad, por desahogo, porque llorar libera y en cierto modo te mete un poco dentro de ti, contigo mismo, para poder soltar lastre y comprenderte.
    En una reflexión en mayúsculas lo que has escrito, Sofya, digna de memorizar. Como siempre intento recoger tu enseñanza. Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
  5. Magníficamente escrito este viaje hacia el interior, Sofya. Fondo y forma en conjunción armoniosa.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Siempre he pensado que es más complicado viajar hacia uno mismo que hacia los demás. Los monstruos que uno crea son siempre más aterradores que los que pueda encontrarse por ahí. Pero al igual que eso es así, también es cierto que dentro de nosotros se encuentran los mejores paraísos. Cuanto más nos comprendemos o más viajamos hacia dentro más felices llegaremos a ser.

    Hay que perdonarse a uno mismo y tratar de comprenderse, en ocasiones perdonamos más a los demás que a nosotros mismos.

    Abrazos grandes.

    ResponderEliminar
  7. Efectivamente, el interior de uno es la clave, no Paris, Nueva York o Munich..

    ResponderEliminar

Si te apetece puedes expresar tu opinión.