domingo, 9 de febrero de 2014

INSOMNIO -Relato-

No podía dejar de observar a la gente. Hasta ahora nunca había reparado en el detalle de las ojeras y las bolsas en los ojos ajenos. Sin embargo ahora que su mirada lucía hinchada y con cierto color púrpura necesitaba pensar que no era la única, necesitaba pensar que había más gente como ella, porque por momentos empezaba a sentir que perdía la cabeza, su memoria fallaba y la calidad de su atención se estaba deteriorando; Sólo la idea de saber que en sus noches de insomnio no estaba realmente sola le ayudaba a pasar mejor las largas horas de las largas noches que desde hacía casi un mes pasaba sentada en el sillón o paseando por la casa desesperada, sin rumbo y desnortada, con las emociones hendidas en dos, tratando de sobrellevar esa dura mezcla de tristeza e impotencia que solamente la muerte por ser como es, atacando a nuestra razón como la ataca, es capaz de instalar en nuestros cuerpos y en nuestras mentes sin piedad y con cruel desatino.

Y en esa especie de trabajo de campo pudo comprobar que eran muchas las personas con miradas ojerosas, hinchadas o ligeramente moradas, incluso con algunas pudo hablar y comprobar así que efectivamente no estaba sola. El insomnio parecía resultar ser un mal bastante común y extendido, con el que muchísimas personas intentaban lidiar noche tras noche en una guerra de tristezas y soledades, que no se compartían porque muchas de ellas se  perdían a base de tomar barbitúricos o benzodiacepinas, y esto era algo de lo que no convenía hablar. Y no convenía hablar porque aunque se ganaba una batalla al insomnio se perdía la guerra a costa de perder cierta identidad, perdiendo además la conciencia abandonándose a un sueño artificial inducido por la química y por lo tanto alejado del sueño natural, que viene dado por el cansancio de toda una jornada o tal vez por la tranquilidad de que todo está bien, y de que todos los tuyos están bien, tal vez sólo por la tranquilidad que da saber que todos los tuyos simplemente están.

Y de todos los motivos las emociones rotas, los desencuentros, los abandonos, los desamores, las decepciones, las depresiones, los fallecimientos de seres queridos o también las crisis económicas y las de valores, pero sin lugar a dudas el sentimiento común de soledad era algo que todas compartían en silencio, siendo tantas como eran y sin embargo se sentían tan solas…Esto le llevó a pensar que en el fondo no era tan extraño, el ser humano nace solo y muere solo, por mucha gente que te rodee cuando naces o cuando mueres, en ambas situaciones el tránsito lo haces solo, tu solo con tu soledad, en compañía pero en soledad. En cierto sentido dormir es como morir un poco y el insomnio  como morir un poco más, por ello lo de la soledad en su trance.

Y de repente los flashes con las oscuras imágenes que jamás se borrarían de su mente, el ataúd y después la urna con las cenizas, la embarcación, el mar azul intenso, las rosas flotando en él, la nube oscura ululando con el viento y cayendo al agua…Lágrimas y un cielo inmenso, inmensamente grande como su tristeza, tremendamente profundo como su impotencia…Y así todas y cada una de las noches, los mismos flashes, el mismo dolor que ya era sufrimiento, el cansancio y el sueño junto a su contradictorio y más fiel compañero, el insomnio.

Día tras día grupos de gente con ojos hinchados y ojeras moradas transformando los rostros en tristes sainetes, que pese a probar jornada tras jornada a hacer vidas normales, tras el oscuro tul de las noches en vela, se escondían las grandes verdades de sus existencias frustradas y apagadas por emociones truncadas, corazones partidos, tristezas ocultas y cansancios vitales agudizados por la falta de sueños reparadores y profundos.

En un intento de remontar pensó que no había mal que durara cien años y sintió un ligero alivio…Se relajó unos instantes y entonces empezó a entender que se encontraba en ese punto porque tenía que aprender algo…Si dormir era como morir un poco y el insomnio era como morir un poco más y ella no era inmortal, ¿porqué  adelantar el momento de su muerte estando viva como estaba?...
Y de repente los flashes con las oscuras imágenes que jamás se borrarían de su mente y grupos y grupos de gente con los ojos hinchados y ojeras moradas, y en la vorágine de sus pensamientos circulares un grito claro y contundente que su garganta pudo expulsar como un vómito urgente e importante, sentido y tal vez pensado:
      -   ¡Quiero vivir, quiero dormir en paz!
Un silencio sepulcral le respondió, un silencio profundo como el de un sueño…Se había relajado tanto que se había dormido, estaba soñando profundamente y en su sueño había gritado y su grito no la sacó de su sueño porque no sólo era un grito, sino que era una demanda de su ser más profundo y por fin le estaba obedeciendo, pese a los flashes de oscuras imágenes y pese a saber que había más gente como ella acompañándola todas las noches.
Nadie le devolvería a su gran amor sin embargo desde aquel día decidió que nadie le arrebataría el descanso que su sueño reparador y diario le procuraba pues sabiéndose mortal y sabiendo también de la brevedad de la existencia no quería adelantar su momento final latiendo como todavía latía su corazón.

(A todas aquellas personas que no pueden conciliar el sueño cada noche porque sus emociones están rotas o sus corazones partidos o porque sus amores jamás volverán).

 sK


                                                              



7 comentarios:

  1. Profundo y motivador, Sofya. Dormir es morir un poco... y cambiar también es morir un poco. Todos tenemos cicatrices por ausencias que nos han cambiado. A estas alturas tengo tan poco claro qué es la muerte como qué es la vida... la única certeza es que el tiempo no perdona y nacimos con esa condena, que no sabemos cuándo se hará efectiva. Personalmente me quedo en la ausencia, que creo es el lugar que nos une y dignifica a tod@s... soy de los que van con ojeras y no duerme por las noches :) Es mi pequeño homenaje a l@s ausentes

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  2. Todas las mañanas me fijo en el detalle de las ojeras y son más que ojos sin ellas. Supongo que cada día un poco más se nos arrebata el sueño por una u otra razón. Ojalá todos encontraramos la fuerza para no morir en vida y conseguir descansar y oxigenar la mente.

    Un abrazo grande

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  3. Supongo que cada uno lleva la desesperación como puede, y aunque yo nunca he militado en el insomnio, creo que necesitamos recargar pilas para poder enfrentarnos al mundo con un poco más de fuerza.

    Cuídate.

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  4. Gran texto Sofya. Yo, por suerte, no tengo tendencia a que mis ojeras se vean... físicamente, si me vieras por la calle y buscaras debajo de mis ojos seguramente no notarías que casi seguro me he pasado la noche en vela. Y esto suele ser por dos motivos: uno, que si dormir es morir un poco, a mí me aterra morir, e intento dormir lo menos posible y aprovechar los días, aunque en el fondo sea contraproducente; y dos, por alguno de esos otros motivos que enumeras, y esos días en que el insomnio no es "voluntario", las noches son agujeros negros y destrozan. Intentaré aprender algo de lo que has escrito, al menos, recordar que seguramente no sea la única que está desvelada y dándole vueltas a algo sin solución, y pasar la soledad de la noche mejor.
    Mil besos Sofya, siempre escribiendo tan bien.

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  5. Sé de lo que habla tu texto, durante una temporada lo padecí... y es verdad que llega un momento que un@ se deja de excusas y decide darse lo que se merece, que es dormir y soñar... soñar y dormir para despertar con ganas de vivir.

    Te paso enlace a un video que casi seguro ya habrás visto, tiene mucho que ver con este tema: https://www.youtube.com/watch?v=8WATgU5PduE&feature=kp

    Dulces sueños Sofya. Un abrazo.

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  6. Si lo conocía Ximo, es una iniciativa bonita y muy emocionante.
    Gracias, un abrazo.

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  7. Yo si duermo 5 horas me puedo dar con un canto...

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