miércoles, 26 de febrero de 2014

LA NOVIA PLANTADA -Relato-

Todos estaban esperando el gran momento, el encuentro de los novios, el preciso instante previo al acto en el que ambos se encontrarían luciendo elegantes para la ocasión.
Ella llegó acompañada de sus dos mejores amigas, iba realmente preciosa y en su rostro una felicidad inusitada resplandecía impaciente y hermosa. Llegó apresurada pues llevaba media hora de retraso y al entrar pudo apreciar que estaban todos menos él. Miró y remiró y entonces un familiar se acercó y con aire preocupado le dijo:
       -No ha llegado todavía.

De repente el rostro de ella se llenó de indecisión y mirando a sus amigas exclamó:
       -¡Por favor, dejadme uno de vuestros móviles!

La más cercana a ella abrió su bolso y se lo pasó rápidamente. Ella temblorosa marcó los dígitos, al otro lado habló él:
        -¿Sí?
        -¿Dónde estás?
        -Silvia, te estoy llamando y tu teléfono no está operativo.
        -¡No sé ni dónde lo he dejado, hoy nos casamos!
        -Yo…Yo no puedo ir…No sé si estoy preparado para esto…

En ese preciso instante ella se quedó perpleja mirando al frente, mirando los fantásticos adornos florales color champagne que para la ocasión habían preparado con esmero los floristas, el teléfono cayó de su mano pues ante su perplejidad su cerebro no enviaba las órdenes apropiadas. Desde el suelo se seguía oyendo la voz del novio que la llamaba a través del teléfono:
        -¡Silvia, Silvia, Silvia!

Ella empezó a llorar mientras los presentes empezaron a darse cuenta de la terrible y humillante situación a la que la novia se estaba enfrentando. Con una tristeza atroz rogó a sus amigas:
        -Por favor, sacadme de aquí.

Y así lo hicieron…Él había estado en la puerta cuando ella llegó, vestido para la gran ocasión y la vio salir del coche, bellísima, como nunca hubiera podido imaginar, sin embargo no pudo entrar en aquel salón para darle el “sí quiero” y le pidió al chófer que arrancara el coche.
Las tres amigas salieron y se fueron con el coche nupcial a casa de una de ellas para despojar a Silvia de su vestimenta lo más rápido posible.

En los meses posteriores ella no paró de recibir llamadas, mensajes, correos electrónicos y cartas. Él estaba arrepentido, quería su perdón y quería casarse con ella. Ella cambió el número de su teléfono, no contestó a ninguno de sus  correos ni a ninguna de sus cartas.
Después de diez años de noviazgo, con sus más y sus menos como en toda relación que se precie, no podía entender el plantón de aquel día, que para ella iba a ser uno de los más importantes de su vida…No lo podía entender y él en sus correos electrónicos sólo repetía lo mismo:
“No sé qué decir, no sé qué me pasó”…

¿Porqué en ocasiones llevamos al extremo nuestras dudas endémicas y hacemos con ellas tanto daño a los nos quieren o aman?

sK

                                               
                                                  




                                                


                                                        









                                                           





7 comentarios:

  1. Hizo muy bien la novia. Vaya un tipo que la deja plantada en semejante tesitura... Con un hombre así, que en momentos de tensión no está disponible y resulta poco previsible no conviene compartir la vida.
    Totalmente de acuerdo contigo en esa reflexión-pregunta con la que cierras la entrada, Sofya.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Yo voy a hacer de abogado del diablo, y sé que me voy a salir de la opinión general, pero... la historia está contada desde el punto de vista de la novia, quiero decir que solo conocemos su visión, pero no la de él ¿él quería casarse? ¿se dejó llevar por algo en lo que no creía? ¿se sintió obligado? Quiero decir: la quiere, eso es evidente, pero... ¿quería casarse? Son dos cosas muy distintas, y más en este caso donde ya llevaban una relación de 10 años, y por lo que sabemos la relación iba bien. Quizá ella lo puso entre la espada y la pared con la boda, quizá ella no quería ni oír hablar de otra posibilidad que no fuera casarse.

    Ahora bien, dicho esto... un plantón así no se hace, hay que tener lo que hay que tener y enfrentarse a la situación antes, quizá el novio no tuvo nunca el coraje de enfrentarse a la novia.

    Buen relato y buena cuestión has puesto sobre la mesa, Sofya :)

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Cierto todo lo que planteas Ximo, la cuestión es: ¿qué resulta más fácil decir "sí quiero" o expresar abiertamente nuestro sentir con un "no quiero"?...Y si es nuestro sentir ¿porqué lo castigamos dando el sí cuando es no y llegado el momento extremo expresamos nuestro no y entonces hacemos daño por no haberlo hecho a su debido tiempo?...Nadie puede obligarnos a nada, ni en nombre del amor, nadie puede casarse por un "ultimátum", nadie que quiera ser feliz ni que crea en sí mismo y en su propio sentir, sea este el que sea...
    Haciendo de abogado del diablo salen las cosas importantes...
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. No me gustaría vivir una situación así, puedo entender que a alguien le entren las dudas de última hora pero no tan a última hora, para eso las fechas se deciden con tiempo, esperar a que todo esté organizado, los invitados estén ya allí y llegue el momento...es una putada muy enorme. Yo no sé si podría perdonarlo, espero no tener que verme en esa tesitura nunca. Es lo que yo llamo daño gratuito. Si no quieres casarte no des el sí, pero esperar a que todo esté organizado y la otra parte se ilusione...

    ¿Por qué un papel lo cambia todo? Hay parejas que conviven durante años, sin que un papel certifique nada y en el momento que hay que ponerlo por escrito, les entran las dudas.

    En fin. Creo que la sinceridad ha de ir por delante siempre y si alguien no está preparado que no meta los perros en danza, como se suele decir.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. ¡que situación la de la pobre chica! seguramente que el novio era poco hombre para ella.... Esta es una historia interesante para continuar sofya ....

    ResponderEliminar
  6. Para mí la cuestión del matrimonio está mal planteada. Como dice Oski, ¿por qué ha de cambiarlo todo un simple papel? Creo que nos dejamos llevar (o nos llevan) por la grandilocuencia del acto a veces. Sin duda, si la había querido todo ese tiempo, un desplante a última hora es peor que clavar un puñal, más la vergüenza y el pateticismo que se debe sentir en un momento así. No sé, no digo que él no tuviera sus motivos, digo que creo que las cosas se hacen de otra manera.
    Buen texto para reflexionar Sofya, ojalá no nos pase esto nunca...
    Abrazos muy grandes

    ResponderEliminar
  7. A veces no hay nada que dé más miedo que amar a alguien, encontrarlo, perderlo..

    ResponderEliminar

Si te apetece puedes expresar tu opinión.