sábado, 22 de marzo de 2014

CAMINANDO POR UN CAMPO DE MINAS -Relato-

Se ocultó entre la gente que se amontonaba en la gran avenida caminando con paso firme y seguro. Supo que ya no sería el mismo, algo había cambiado, él había cambiado, su vida había cambiado.

Tanto tiempo soportando que le quitaran todo lo que con su esfuerzo había conseguido después de toda una vida de luchas y frustraciones, día a día intentando encontrar un sentido a esa contienda monótona y cansina, que lejos de traerle la felicidad, le trajo eso sí, la comodidad y la tranquilidad de un extraño bienestar, consecuencia de una seguridad económica que era suya, el fruto de su duro trabajo y que por ello nadie tenía que despojarle de ella, porque era suya, para siempre para él y para los suyos, aunque no le hiciera feliz del todo, pero era más que suficiente para permitirse de vez en cuando reír a carcajadas y disfrutar de breves momentos de alegría.

Tiró el pasamontañas en la primera papelera de la primera esquina que cruzó y mirando al cielo supo que se sentía feliz. Sirenas de coches de policía y ambulancias como telón de fondo y en un primer plano, él con su felicidad bajo un cielo azul y con un sol de justicia, su propia justicia.

De repente sintió que se abalanzaban sobre él y su cuerpo cayó boca abajo contra el asfalto, como pudo se esforzó  girando su cabeza para poder ver de nuevo  el cielo azul y así contemplar el sol de su propia justicia. Sintiéndose extrañamente feliz oyó decir a alguien:

        - ¡Ha matado al presidente del gobierno de dos tiros!

Su vida había cambiado, él había cambiado, algo o tal vez todo había cambiado y él no era el que había provocado esos cambios, por lo menos no todos ellos, sin embargo, ahora sentía que lo que él mismo había cambiado no era sólo el curso de su propia historia, sino el curso de la historia de todo un país. Mientras los policías le esposaban, le levantaban del suelo y le leían sus derechos pudo ver gestos de aprobación entre los transeúntes, otros, los menos, de rechazo, los había de incertidumbre, sin embargo, de repente un grupo de ciudadanos se rebeló contra los policías en un levantamiento sin precedentes y empezaron a pegarles sin miramientos desarmándolos por completo, un hombre consiguió las llaves de las esposas y liberó al asesino del presidente. Comenzaron grandes revueltas entre la población y en diferentes puntos de toda la geografía, el asunto trascendió hasta alcanzar la categoría de Revolución. Murieron muchos gobernantes y también ciudadanos que luchaban por sus derechos.

La vida había cambiado, la gente había cambiado, algo o tal vez todo había cambiado y él había sido el agente activo en muchos de esos cambios. En ningún momento sintió tener manchadas de sangre sus manos porque cuando con tus pisadas corres constantemente el riesgo de pisar minas antipersona y consigues acabar con uno de los sujetos que las ha diseñado, sólo puedes pensar en el “quid pro quo”,  y por supuesto, que en el “Plus ultra” de la Justicia, hay millones de existencias cuyo sentido pasa porque nadie pueda cometer injusticias atroces, contra esos millones de seres que teniendo vida  se pueden llegar a sentir muertos por una mala gestión y una actitud o conducta cruel, egoísta, incompetente y exenta de los valores fundamentales.

sK


                                                                


13 comentarios:

  1. Tremenda tu narración, Sofya. En un principio radiografía a ese estereotipo que somos casi todos: en busca de una estabilidad que nos permita una vida cómoda, aunque no nos haga especialmente felices. Luego, el giro, ese giro donde aparece el peligro, la muerte, una muerte que creo que justificas por haber propiciado con su actuación las terribles minas que acaban con tantos.
    Un abrazo.

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  2. Me gusta mucho cómo lo narras, Sofya... y tremendo tema, el de la violencia. Daría para hablar muchíiiisimo. Yo creo que violencia es cobrar 600 euros, comer "basura" por no tener dinero, no dormir por no poder pagar la casa, o, sencillamente, sentirte menos que los demás. Todas esas minas antipersonas (me encanta el concepto) han sido diseñadas y sembradas por los gestores de un sistema que, sí, funciona, pero solo para enriquecer a unos a costa de los otros.

    Con la violencia física ocurre algo complicado. Primero, que el poder siempre tiene las de ganar. Ocurre que, quienes apuestan por la violencia, no suelen ser los mejor preparados para organizar una sociedad mejor ni para hablar en nombre de los oprimidos. Ocurre que la violencia individual divide y criminaliza a los movimientos sociales (verdadero motor del cambio, si lo hay). Y ocurre que, cuando uno realmente es víctima del sistema, se ataca a sí mismo (de ahí la mina antipersona). El número de suicidios se ha multiplicado con el empeoramiento económico. A ninguno de los que acabaron con su vida se les ocurrió llevarse por delante a alguno de los responsables de esta situación.

    Pero, qué quieres que te diga, sería un pequeño alivio :) Recuerdo lo que contaba un antifascista sobre los últimos días del franquismo (con Franco). La falta de libertades, la represión y cinco ejecutados por el régimen... llegan noticias de cuatro "grises" asesinados. Alguien había hecho algo porque no siempre sufrieran los mismos... pero fíjate, entre esos estaba Pío Moa, que ahora es franquista

    Vaya chapa que he soltado jajajaj. Está genial que hayas sacado este tema en una época tan violenta como ésta. Creo que es cuestión de tiempo que ocurra alguna burrada así...

    Un abrazo, Sofya! :)

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  3. Muy buen relato Sofya y muy actual por cierto! muy acorde con los tiempos en que vivimos. No es de extrañar lo que hizo ese hombre, héroe para unos, villano para otros. En un mundo violento, porque el quedarte sin techo, el no tener comida, el no poder ganarte un jornal porque no hay trabajo, también es violencia, todo eso digo, es para hacer lo que hizo nuestro hombre. ¿violento? ¿terrorista? ¿desesperado? no lo se, pero en un mundo donde los de arriba practican la fuerza bruta, enseñan a los de abajo a utilizarla.

    Un beso Sofya,..buen relato!

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  4. Soy de los que entienden que, aunque un acto como es el asesinato no es justificable, lo que este pueda provocar no tiene la responsabilidad de su origen, y por lo tanto a veces un acto atroz desencadena algo noble, y viceversa.

    Gran relato. Me ha encantado.

    Cuídate.

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  5. Muy bien relatado, Sofya, una historia que llega porque tiene muchos puntos en común con la realidad. Un magnicidio puede desencadenar cualquier tipo de reacciones.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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  6. Ya se sabe que el que siembra vientos recoge tempestades. El problema es que se olvidan de la segunda parte.

    Abrazos.


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  7. Muy interesante tu escrito
    Dejas en el que te lee un sabor a promesas...
    me gusta

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  8. Bienvenida RECOMENZAR y muchas gracias por tu comentario.

    Saludos

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  9. No sé si es premonitorio, pero no parece nada descabellado ni el comienzo ni el final de la historia, que es buenísima, por cierto.

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  10. me gusta como escribis gracias por tu comentario en recomenzar
    volvere pronto

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  11. Muy bueno Sofya.

    Mira, igual la has leído ya, pero te paso una cita de Cortázar: "Es muy importante comprender quién pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella" (Julio Cortázar)

    Y es que la violencia cotidiana y rutinaria e institucionalizada da unos frutos muy peligrosos :(

    Salud.

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  12. Interesante aportación la de Cortázar , gracias por tu comentario Ximo.

    Abrazos

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  13. Estoy muy de acuerdo con Arkaitz, con Ladrón, y con la frase de Cortázar. Yo leo esto y debería no decir nada, porque seguramente serían de los que le aplaudirían y ayudarían a zafarse de los policías. Obviamente hay que condenar la violencia, pero cuando la propia violencia o maldad o mina es a la que se combate, ¿qué es lo ético o lo moral, cuando la ética ha dejado de tener lugar en esa sociedad? No lo sé, es complicado, pero supongo que hay cosas que parece que casi nos gritan que hagamos, y la situación es muy desesperada, tal vez haya ocasiones en los que haya que cerrar los ojos a algunas cosas, ya que no se han sabido evitar antes. Es muy complicado.

    Me encanta lo que has escrito, más de un político/magnate/poderoso debería leérselo y meditar.
    Un abrazo Sofya!

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