martes, 25 de marzo de 2014

CONTEXTUALIZANDO LA VIDA...Y sacándome de quicio

No hay latido sin sentido, ni sentido sin un fin, no hay finales sin pena, ni pena que no duela sentir.

No hay dolor que no pueda mitigarse para que no nos lleve a sufrir, ni mal que dure cien años, ni sufrimiento que en cierto modo no implique morir.

No hay muerte con sentido si no se ha sabido vivir, ni vida que merezca la pena si no se ha sabido compartir.

No hay problemas sino inconvenientes cuando las dificultades nos permiten seguir. No hay tristezas sin alegrías, ni felicidad que constantemente nos permita ser feliz.

No hay dos sin tres, ni tumba sin ciprés, tampoco existencia que no parezca un cliché.

No todos los sueños se cumplen, ni todas las promesas se incumplen, no hay vida sin enseñanzas y no se aprende si no es con templanza.

No hay buen sexo sin atracción pero sí enamoramiento sin amor. No hay diferencias que no impliquen luchas, ni luchas que tengan como razón la claudicación. No hay motivos sin razones ni razones que no sean suficientes para pasar a la acción.

No hay dudas razonables si no es posible razonar, ni duda que no lleve al examen y éste a su vez a la verdad.

No hay miedo que importe un bledo ni temor que no sea ocasionador, no hay bloqueo sin afuero ni paralizante que no sea digno de atención.

No hay momentos sin instantes, ni instantes sin reloj, no hay reloj que no marque las horas, ni hay hora que no pase sin efecto estigmatizador.

No hay mentiras dulces ni verdades que no sean crudas. No hay mejor amigo que uno mismo, ni mejor secreto guardado que el confesado ante una tumba.

No hay corazones rotos ni almas partidas, porque no hay penas ni tristezas bandidas capaces de romper órganos vitales ni partir entidades inmateriales, o incluso capaces de hacerles heridas.

No es posible lo imposible ni imposible lo realizable, no es utópico mejorar el mundo que hemos creado, ni quimérico ser mejores nosotros y también los de al lado.

No hay personas pesimistas ni optimistas, hay circunstancias que pesan y otras que son más óptimas. No hay que vivir al límite ni la vida limitar. No hay nada seguro, ni compatibilidad posible entre seguridad y mortalidad. No hay nada más seguro que nuestra muerte física, y no hay nada que más seguridad pueda darnos que el propio final.

No hay muerte sin vida previa ni definición de lo indefinible, no hay nada como la propia vida para contextualizar, ni nada como la misma para de tarde en tarde sentir cómo te saca de quicio, y encima poder pensar: ”¡Menos mal!”.

sK

                                                            

                                                       















sábado, 22 de marzo de 2014

CAMINANDO POR UN CAMPO DE MINAS -Relato-

Se ocultó entre la gente que se amontonaba en la gran avenida caminando con paso firme y seguro. Supo que ya no sería el mismo, algo había cambiado, él había cambiado, su vida había cambiado.

Tanto tiempo soportando que le quitaran todo lo que con su esfuerzo había conseguido después de toda una vida de luchas y frustraciones, día a día intentando encontrar un sentido a esa contienda monótona y cansina, que lejos de traerle la felicidad, le trajo eso sí, la comodidad y la tranquilidad de un extraño bienestar, consecuencia de una seguridad económica que era suya, el fruto de su duro trabajo y que por ello nadie tenía que despojarle de ella, porque era suya, para siempre para él y para los suyos, aunque no le hiciera feliz del todo, pero era más que suficiente para permitirse de vez en cuando reír a carcajadas y disfrutar de breves momentos de alegría.

Tiró el pasamontañas en la primera papelera de la primera esquina que cruzó y mirando al cielo supo que se sentía feliz. Sirenas de coches de policía y ambulancias como telón de fondo y en un primer plano, él con su felicidad bajo un cielo azul y con un sol de justicia, su propia justicia.

De repente sintió que se abalanzaban sobre él y su cuerpo cayó boca abajo contra el asfalto, como pudo se esforzó  girando su cabeza para poder ver de nuevo  el cielo azul y así contemplar el sol de su propia justicia. Sintiéndose extrañamente feliz oyó decir a alguien:

        - ¡Ha matado al presidente del gobierno de dos tiros!

Su vida había cambiado, él había cambiado, algo o tal vez todo había cambiado y él no era el que había provocado esos cambios, por lo menos no todos ellos, sin embargo, ahora sentía que lo que él mismo había cambiado no era sólo el curso de su propia historia, sino el curso de la historia de todo un país. Mientras los policías le esposaban, le levantaban del suelo y le leían sus derechos pudo ver gestos de aprobación entre los transeúntes, otros, los menos, de rechazo, los había de incertidumbre, sin embargo, de repente un grupo de ciudadanos se rebeló contra los policías en un levantamiento sin precedentes y empezaron a pegarles sin miramientos desarmándolos por completo, un hombre consiguió las llaves de las esposas y liberó al asesino del presidente. Comenzaron grandes revueltas entre la población y en diferentes puntos de toda la geografía, el asunto trascendió hasta alcanzar la categoría de Revolución. Murieron muchos gobernantes y también ciudadanos que luchaban por sus derechos.

La vida había cambiado, la gente había cambiado, algo o tal vez todo había cambiado y él había sido el agente activo en muchos de esos cambios. En ningún momento sintió tener manchadas de sangre sus manos porque cuando con tus pisadas corres constantemente el riesgo de pisar minas antipersona y consigues acabar con uno de los sujetos que las ha diseñado, sólo puedes pensar en el “quid pro quo”,  y por supuesto, que en el “Plus ultra” de la Justicia, hay millones de existencias cuyo sentido pasa porque nadie pueda cometer injusticias atroces, contra esos millones de seres que teniendo vida  se pueden llegar a sentir muertos por una mala gestión y una actitud o conducta cruel, egoísta, incompetente y exenta de los valores fundamentales.

sK


                                                                


miércoles, 5 de marzo de 2014

ENTERRADA VIVA -Relato-

Acababa de abrir los ojos y se sentía muy cansada, su cuerpo estaba entumecido y torpe, abrir los ojos  y seguir viendo tanta oscuridad le sorprendió mucho…Para su estupor pudo apreciar que sobre ella, muy cerca de su cabeza y de todo su cuerpo tenía una plancha de unos dos metros de largo forrada en tela blanca, tal vez era raso, quizás fuera seda…


         -¡No es posible, estoy dentro de un ataúd!


Una sensación de pánico y calor atroces recorrieron su cuerpo mientras sus manos torpemente comenzaron a inspeccionar en la oscuridad, dando golpes hacia arriba, intentando levantar la tapa de la caja…


         -¿Estaré enterrada también?... ¡Si es así, no hay mucho que pueda hacer!...Y aunque estoy más o menos sana, no creo que pueda aguantar mucho aquí dentro… ¡Socorro, que alguien me ayude!...


Al gritar sentía que su sensación de agobio iba en aumento, y esto le provocaba taquicardias, así que decidió no chillar más…


         -Aún si lograra abrir el ataúd, sellado a probablemente casi dos metros de profundidad, la tierra con su peso y densidad no permitiría expandirse a mi pecho y de poder moverme la tierra entraría en mi boca y en mi nariz bloqueando mi respiración… ¡Es terrible!, y ahora recuerdo que a lo largo de la historia muchas personas fueron enterradas con vida…Aunque viendo el lado positivo, la muerte por un entierro prematuro no debe ser muy dolorosa, supongo que conforme se acabe mi oxígeno me quedaré como somnolienta hasta caer en un sueño profundo, mi corazón dejará de latir y mi cuerpo morirá…

De repente y ante la idea, una procesión de lágrimas acudió a su rostro acompañando a lo que venía a ser su propio sepelio y además, eran el puro reflejo de una clara impotencia y de una tristeza tal vez inusitada en ella…


         -¿Y quién querría hacerme algo así?...Porque, creo que me han dado algo para poder introducirme en la caja, me han drogado para hacerlo, me siento como desorientada… ¿Quién ha podido ser?... Mi hermana no sabe que manipulé a mi madre para que me favoreciese en el testamento, y mi madre no sabe que la engañé para ello…Ismael ignora que tengo una aventura con mi compañero de trabajo…No sé si alguno de mis vecinos se habrá enterado de que del presupuesto que aceptamos para la reforma en la comunidad yo me llevé una comisión, en teoría no debía saberlo nadie…Tampoco me consta que mi sobrino Daniel se haya enterado que de la compra de su piso también me llevé un pellizco clandestinamente…¿Será que mi amiga Maite se ha enterado de lo de aquella noche con su marido?...¿Y si mi compañera Raquel ha descubierto que yo me encargué personalmente de destruir su proyecto para que no le diesen aquel ascenso que finalmente me quedé yo?...Porque, no creo que mi jefe haya descubierto que lo de mi última baja laboral de casi ocho meses era un chanchullo con mi médico, no, no creo, él no es mal pensado, no habrá investigado…¿Quién querrá esta experiencia tan terrible para mí?...¿Quién?...


No sabía exactamente la cantidad de oxígeno disponible pero lo que sentía era que empezaba a faltarle el aire, no se encontraba bien, y además ahora la claustrofobia hacia su acto de presencia más claramente, sus latidos estaban cada vez más acelerados, notaba excesiva sudoración generalizada, empezaba a tener temblores, náuseas, mareos, terror y pánico, estaba muy aturdida y entonces en un último intento claramente sin razón de ser, decidió impulsarse hacia arriba con todas sus fuerzas, y al hacerlo impactó contra la tapa y al grito de “¡Socorro!” despertó sentada y sobresaltada en su cama. Ismael se despertó también y encendió la luz:


         -Tranquila nena, era una pesadilla.


Ella le miró y se sintió desvanecer, ya sabía la respuesta, ya sabía quién quería esa experiencia tan terrible para ella…No era su madre, ni su hermana, ni Ismael, ni su amiga Maite, ni su compañera Raquel, ni su sobrino Daniel, ni ningún vecino, ni su jefe…Era simplemente su conciencia.


sK


                                                          




lunes, 3 de marzo de 2014

EN UNOS INSTANTES

Todo puede cambiar para bien, para mejor, o tal vez todo puede desvanecerse, todo puede caerse en unos instantes…

Y nosotros esforzándonos por mantener el tipo y la apariencia, luchando día a día alimentado una rutina insalvable que es sin embargo, útil y necesaria para seguir nuestro camino.

No es fácil, no todos los días amanecemos con el mismo talante, incluso no todos los días creemos tener motivos para amanecer, aunque los hayan, pues siempre hay alguno; Sin embargo, cumplimos protocolariamente con ese proceso estandarizado en el que cada uno convierte su existencia, en base a criterios muy variados y que porqué no, vamos a decirlo, en muchísimas ocasiones esos criterios vienen establecidos desde fuera, en lo que se denominan normas sociales y que no es más que lo que en general todos nuestros afines hacen.

Así pues, nos ajustamos o adaptamos a una serie de modelos establecidos, que por cierto no son muchos, y así vivimos, o creemos hacerlo…Y la cuestión es que desde ahí, tipificados como estamos, parece muy difícil salirse del molde…¡Y no lo es!...Yo creo que es más difícil mantenernos en él si no es lo que queremos…Basta con sentirse infeliz y no encontrar el sentido a ese engranaje para plantearse que no es tan difícil…Basta con no sentirnos dueños de nuestras propias vidas, con no comulgar con lo que está comulgando el resto, basta con no sentirse realizado como persona, como profesional, basta con no amar o no sentirse amado y por supuesto basta con que nuestro sentir esté tan dañado que no nos podamos permitir ser nosotros mismos y ni tan siquiera a ratos  podamos ser felices…

Y así, en unos instantes podemos romper esa relación sentimental que nos hace sentir tan vacíos, podemos romper esa relación laboral que nos hacer sentir esclavos, podemos cambiar el rumbo de nuestra formación si la que iniciamos no era la que nosotros queríamos, podemos cambiar nuestro lugar de residencia si nuestros sueños están en otro sitio, podemos iniciar una relación aunque el mundo crea que estamos locos, podemos pedir perdón o dar las gracias si es lo que sentimos que queremos hacer…Podemos hacerlo además en unos instantes…Sí, todo puede cambiar, para bien, para mejor, o tal vez todo puede desvanecerse, todo puede caerse en unos instantes, sólo tenemos que ser conscientes de que no es difícil salirse del molde, no si nuestro sentir está dañado y nuestras posibilidades de crecimiento como personas están mermadas dentro de él.
Y en cualquier caso si nosotros no movemos un dedo para favorecer nuestro cambio, también corremos el riesgo de que el libre albedrío o el puto azar, eso que algunos llaman destino, se encargue de sorprendernos un buen día y pensando en positivo, con lo que nos ocurra podamos liberarnos del molde, pero sin embargo, yéndonos al otro extremo, también con lo que el azar quiera que nos acontezca podemos vernos si cabe más presionados o prisioneros en él...Y todo, en unos instantes.

sK